Ricardo Ferretti puso bajo la lupa el funcionamiento de la Selección Mexicana de Rafa Márquez y cuestionó que el cambio de entrenador no haya significado una modificación profunda en la manera de jugar del Tricolor. Tras el empate 1-1 frente a Perú, el brasileño lanzó una crítica directa al proceso y resumió su postura con una frase contundente: “Es la misma gata pero revolcada. Llevamos dos años y medio con esto”. Para Ferretti, el problema no solamente está en los nombres que aparecen en la cancha, sino en una estructura que México viene utilizando desde hace tiempo y que, desde su perspectiva, no termina de aprovechar las características de sus futbolistas.
Uno de los principales puntos señalados por Ferretti está relacionado con los extremos. Su análisis parte de que México no tiene actualmente extremos naturales, pero continúa utilizando un sistema que busca atacar por las bandas y posteriormente les pide a esos jugadores que se metan hacia el centro. Ahí aparecen nombres como Roberto “Piojo” Alvarado y Julián Quiñones, futbolistas que pueden desempeñarse en zonas exteriores, pero que dentro de esta estructura terminan teniendo movimientos hacia adentro. La consecuencia, según el análisis de Ferretti, es que los extremos terminan chocando con los mediocampistas, ocupando espacios similares y haciendo que México pierda amplitud justo cuando necesita abrir las defensas rivales.
Ferretti cuestiona cómo utiliza México las bandas
La crítica adquiere relevancia porque el problema también apareció durante el empate ante Perú. Rafa Márquez presentó un once prácticamente nuevo para darle minutos a varios futbolistas y observar alternativas de cara al futuro, pero México tuvo dificultades para generar profundidad durante largos pasajes del encuentro. Mateo Chávez e Isaías Violante fueron de los jugadores que más intentaron abrir el campo y encarar por los costados, mientras que posteriormente ingresaron Hugo Camberos, Santiago Sandoval y Roberto Alvarado para buscar modificar el ataque. El equipo consiguió empatar con Víctor Guzmán, pero no encontró el segundo gol pese a tener mayor presión en la segunda parte.
El planteamiento de Ferretti puede resumirse en una pregunta táctica: si México no cuenta con extremos especializados, ¿por qué insiste en una estructura que necesita amplitud y después les pide a esos jugadores que se cierren? El problema, de acuerdo con su lectura, es que cuando Alvarado o Quiñones parten desde una zona exterior pero reciben la instrucción de ir hacia adentro, terminan encontrándose con los interiores o mediocampistas. Esto reduce los espacios para avanzar y puede convertir al Tricolor en un equipo predecible. La discusión queda abierta para Márquez, quien precisamente está probando distintas piezas antes de decidir qué futbolistas pueden convertirse en la base de su proyecto rumbo al siguiente ciclo.
Estados Unidos será la siguiente prueba de Rafa Márquez
México tendrá muy poco tiempo para corregir esos detalles porque Estados Unidos será su siguiente rival el sábado 3 de octubre de 2026, apenas cuatro días después del empate ante Perú. El partido está programado para las 20:00 horas del centro de México en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona, y será el tercer encuentro de Rafa Márquez como entrenador del Tri. La Federación Mexicana de Futbol confirmó oficialmente la fecha, el horario y el escenario, mientras que el calendario contempla después otro compromiso ante Chile. Este encuentro será particularmente importante para observar si Márquez mantiene su apuesta por jugadores jóvenes o comienza a combinar más experiencia con las nuevas caras.
Después de Estados Unidos, México cerrará esta serie de amistosos contra Chile el martes 6 de octubre a las 20:30 horas del centro de México, en el Los Angeles Memorial Coliseum. Son los dos partidos que le quedan a Márquez en esta ventana para seguir evaluando futbolistas y encontrar respuestas a cuestiones como la generación ofensiva y el funcionamiento de las bandas. La crítica de Ferretti llega, por tanto, en pleno proceso de búsqueda: Rafa todavía está probando alternativas, pero deberá decidir si mantiene una estructura similar a la utilizada durante los últimos años o modifica la distribución de sus atacantes para aprovechar mejor el campo.








