Carlos Slim ya tiene una participación importante en el negocio audiovisual de la Selección Mexicana y el nuevo estadio de Cruz Azul podría convertirse en otra pieza de esa expansión. Claro Sports acordó transmitir los partidos del Tricolor durante los ciclos mundialistas 2026-2030 y 2030-2034, en un convenio no exclusivo que contempla aproximadamente 76 encuentros en ocho años. Al mismo tiempo, Cruz Azul tiene aprobado un presupuesto de 5,400 millones de pesos para construir su nueva casa, con una capacidad proyectada de alrededor de 45 mil aficionados.

El proyecto todavía enfrenta un problema fundamental: Cruz Azul no tiene definido el terreno definitivo. Víctor Velázquez ha reconocido que existen diferentes alternativas y que encontrar una ubicación adecuada ha sido uno de los mayores obstáculos. La intención es permanecer en la zona metropolitana de Ciudad de México, mientras el cálculo de construcción se ubica entre dos años y medio y tres años una vez que comience la obra. Las estimaciones sobre la fecha han cambiado: anteriormente se hablaba de 2028-2029, pero actualmente 2031 aparece como un horizonte relacionado con el contrato para utilizar el Estadio Banorte.

El estadio de Cruz Azul podría costar hasta 300 millones de dólares

La cifra de 5,400 millones de pesos aprobada por la Cooperativa coloca al proyecto entre las mayores inversiones recientes de un club mexicano en infraestructura deportiva. Forbes reportó que un estadio con las características planteadas, capacidad para unos 45 mil espectadores y una construcción de entre 2.5 y 3 años podría representar una inversión de 250 a 300 millones de dólares. La diferencia entre ambas cifras depende de qué elementos se incluyan dentro del presupuesto total y de cómo avance finalmente el proyecto.

El objetivo tampoco sería construir únicamente una cancha para los partidos de La Máquina. El nuevo inmueble podría incorporar espacios comerciales, zonas premium, palcos, estacionamiento y áreas destinadas a eventos, lo que permitiría generar ingresos durante todo el año. Para Cruz Azul, tener un estadio propio significaría dejar de depender de contratos de renta y aprovechar directamente la taquilla, alimentos y bebidas, publicidad, conciertos y otros eventos. Con 45 mil lugares, incluso una ocupación elevada en partidos de Liga MX podría representar una fuente importante de ingresos recurrentes.

Slim ya tiene al Tricolor y el nuevo estadio abre otra posibilidad

La relación con la Selección Mexicana es el punto que puede hacer todavía más interesante el proyecto. Claro Sports ya consiguió los derechos para transmitir los partidos del Tricolor hasta 2034, incluyendo aproximadamente 38 encuentros por ciclo mundialista. El acuerdo es no exclusivo, por lo que no significa que la empresa de Slim tendrá por sí sola todas las transmisiones, pero sí le permite ampliar su presencia en uno de los productos deportivos más importantes del país.

Con ese contexto, el nuevo estadio de Cruz Azul podría convertirse en una sede alternativa para el Tricolor si cumple con los requisitos deportivos, comerciales, de seguridad y logística. No existe actualmente un anuncio que confirme que la Selección jugará ahí, pero la posibilidad tendría lógica económica: un recinto moderno de aproximadamente 45 mil espectadores podría recibir amistosos y otros partidos importantes, especialmente cuando el Estadio Azteca no esté disponible o cuando la Federación busque llevar al equipo a otra zona del país. Eso también permitiría al inmueble cementero competir por eventos que tradicionalmente se concentran en el Coloso de Santa Úrsula.