En 2020, Víctor Velázquez aseguró que el nuevo estadio de Cruz Azul podía estar listo “en unos dos años”, pero esa fecha quedó rápidamente en el pasado. Seis años después, La Máquina todavía no tiene un terreno confirmado para comenzar la obra y el proyecto continúa en una etapa de negociaciones. El dato que ahora toma mayor fuerza es 2031, porque coincide con el final del actual mandato de Velázquez y con el periodo reportado del contrato para jugar en el Estadio Banorte. Esto no significa que exista una inauguración oficialmente programada para ese año, pero sí establece un horizonte mucho más concreto para entender hacia dónde apunta el proyecto.
La historia explica por qué la nueva casa cementera genera tanta expectativa. Después del primer anuncio de 2020, la directiva volvió a colocar finales de 2026 o principios de 2027 como objetivo en 2024. Un año después, el plan cambió nuevamente: la intención era colocar la primera piedra antes de terminar 2025 y comenzar una construcción que podía extenderse aproximadamente 30 meses. Sin embargo, septiembre de 2026 llegó sin primera piedra y sin una ubicación definitiva, dejando al terreno como el gran punto pendiente para que el proyecto pueda pasar de los anuncios a los trabajos.
El proyecto ya acumuló varios calendarios sin convertirse en obra
El primer plazo concreto se remonta a octubre de 2020, cuando Velázquez hablaba de tener el inmueble en aproximadamente dos años. La referencia habría llevado el proyecto hacia 2022, pero Cruz Azul continuó jugando como local en diferentes estadios. En mayo de 2024 apareció otro calendario: finales de 2026 o principios de 2027. En aquella etapa también se manejaban tres posibles predios y una inversión cercana a 200 millones de dólares, de acuerdo con los reportes de entonces. La diferencia entre aquel anuncio y la situación actual muestra que el proyecto ha tenido que modificar su ruta varias veces.
Para agosto de 2025, la directiva buscaba darle otra vez una fecha visible al proyecto: colocar la primera piedra antes de finalizar ese año. A partir de ese momento, el cálculo manejado era de aproximadamente dos años y medio de construcción, por lo que un inicio en 2025 habría permitido pensar en una inauguración durante 2028. Ese escenario tampoco se concretó. El retraso no estuvo únicamente relacionado con la obra, sino con la dificultad para encontrar un predio que cumpliera con las condiciones necesarias y pudiera ser adquirido sin nuevos obstáculos legales o administrativos.
2031 aparece como referencia mientras Cruz Azul sigue buscando terreno
El proyecto, sin embargo, mantiene un respaldo económico importante. RÉCORD reportó que la Cooperativa aprobó un presupuesto de 5,400 millones de pesos para el nuevo estadio, una cifra que dimensiona el tamaño de la infraestructura que pretende construir Cruz Azul. El problema actual es que tener recursos disponibles no resuelve automáticamente la ubicación: Velázquez reconoció en septiembre que existen varias opciones, pero todavía deben cerrar la negociación del terreno que finalmente utilizarán.
Mientras se resuelve ese punto, Cruz Azul continúa utilizando el Estadio Banorte como sede durante el Apertura 2026. El acuerdo reportado con el inmueble tiene vigencia hasta 2031, lo que convierte ese año en una referencia contractual relevante para la planificación del club. Además, Velázquez ha planteado que quiere dejar encaminado o concretado el nuevo estadio antes de finalizar su periodo al frente de la institución. Por eso, más que hablar de una inauguración confirmada, 2031 representa actualmente el horizonte más claro: antes de llegar allí, La Máquina todavía necesita conseguir el terreno, cerrar permisos y finalmente colocar la primera piedra.







