Cruz Azul no piensa facilitar la salida de Roberto ‘Piojo’ Alvarado y mantiene firme su exigencia de cobrar seis millones de dólares netos por el 50% de su carta, una postura que frena las pretensiones de Chivas. El Guadalajara busca repatriar al seleccionado mexicano utilizando a Cade Cowell como moneda de cambio para abaratar la operación; sin embargo, la directiva celeste rechaza incluir jugadores en el trato, priorizando el ingreso de dinero líquido para sus arcas en el mercado de la Liga MX.

La firmeza de la directiva cementera responde directamente a su planeación para el siguiente semestre. En La Noria tienen claro que una venta en efectivo otorgará mayor margen de maniobra para salir a buscar refuerzos de jerarquía en otras posiciones, por lo que el desacuerdo radica en el método de pago y no únicamente en la cotización del atacante, dejando la negociación en un punto muerto entre ambas directivas.

Cade Cowell aparece como moneda de cambio

En Verde Valle insisten en colocar al 'Vaquero' como el comodín perfecto para concretar la operación. Al no entrar en los planes deportivos estelares del Guadalajara, la salida de Cowell permitiría reducir el desembolso económico, resolviendo dos asuntos en un solo movimiento; no obstante, la propuesta rojiblanca no seduce a Cruz Azul, que ve con recelo aceptar futbolistas que no fueron solicitados expresamente por su dirección deportiva.

Para el Rebaño Sagrado, el problema central es que ofrecer a Cowell no garantiza convencer a La Máquina, pues en la capital no consideran que su ficha compense el valor real del seleccionado nacional. Sumado a esto, el cuerpo técnico celeste tendría que evaluar si el extremo mexicoestadounidense realmente encaja en el esquema táctico, provocando que la exigencia económica se mantenga inflexible ante los intentos de trueque tapatíos.

Cruz Azul quiere dinero para buscar otro refuerzo

El plan de transferencias de la institución celeste descarta atarse las manos con futbolistas impuestos. La directiva pretende reinvertir los seis millones de dólares de una eventual venta en objetivos prioritarios de su propio radar, por lo que aceptar un intercambio limitaría su capacidad de compra en plazas extranjeras y complicaría el armado del plantel.

Bajo este panorama, la presión recae por completo en la dirigencia de Chivas, que deberá decidir si mejora sustancialmente su oferta económica o si desiste en el intento por repatriar al 'Piojo'. Mientras los celestes no bajen sus pretensiones de cobrar la cifra íntegra en efectivo, el regreso de Roberto Alvarado permanecerá bloqueado, obligando a los rojiblancos a replantear su estrategia financiera si desean recuperar a uno de sus mayores referentes.