Gianni Infantino habría necesitado un traslado privado de alto costo para estar en el Argentina vs Egipto en Atlanta y, pocas horas después, aparecer en el Colombia vs Suiza en Vancouver durante los octavos de final del Mundial 2026. La distancia entre ambas ciudades supera los 3,600 kilómetros y un vuelo directo comercial suele rondar las cinco horas y media, por lo que la explicación apunta al uso de una aeronave ejecutiva para cumplir con una agenda casi imposible por vía normal. El gasto estimado de un jet de ese nivel puede acercarse a los 12 mil dólares por hora de vuelo, una cifra que volvió a poner bajo la lupa el lado más costoso del torneo.

Infantino apareció en dos partidos con miles de kilómetros de diferencia

La sorpresa nació porque Infantino estuvo relacionado con dos partidos de alto impacto el mismo día, primero la remontada 3-2 de Argentina ante Egipto en Atlanta y después el duelo entre Colombia y Suiza en Vancouver, donde los europeos avanzaron por penales. No se trataba de dos sedes cercanas ni de un traslado sencillo dentro de una misma región, sino de un viaje de costa a costa con cambio de país incluido. Esa escena dejó claro que el presidente de FIFA puede moverse con una logística muy distinta a la de selecciones, prensa o aficionados, y por eso el tema empezó a generar ruido.

¿Cuánto cuesta mover un jet de ese nivel?

La cifra que más llama la atención es el costo operativo de una aeronave ejecutiva de ultra largo alcance, porque modelos como el Gulfstream G650ER pueden superar los 11 mil dólares por hora según cálculos de operación basados en uso anual, combustible y gastos variables. Además, este tipo de jet tiene capacidad para vuelos de largo recorrido sin escalas, con autonomía cercana a los 13,890 kilómetros y velocidad máxima de Mach 0.925, números que explican cómo se puede conectar Atlanta con Vancouver en una ventana muy corta. Si el traslado se realizó en una aeronave de ese nivel, el costo de solo un tramo podría ser enorme antes de sumar tripulación, operación en tierra y logística.

El Mundial 2026 también expone el negocio fuera de la cancha

La consecuencia es que cada movimiento de Infantino se vuelve parte del debate sobre el tamaño económico del Mundial 2026, un torneo repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, con distancias que obligan a una logística enorme. Mientras algunas selecciones han reclamado desgaste por viajes largos, el presidente de FIFA puede estar en distintas sedes gracias a recursos que no están al alcance de la mayoría. El tema no cambia los resultados deportivos, pero sí refuerza una discusión de fondo, el Mundial ya no solo se juega en la cancha, también se mueve por aviones, sedes, tiempos, televisión y una operación millonaria que pocos ven completa.