Miguel Herrera podría enfrentarse a una sanción de hasta dos partidos si la Comisión Disciplinaria determina que su conducta durante la revisión del gol de Martín Sarrafiore constituyó una infracción adicional, aunque no existe una resolución oficial que confirme ese castigo. El técnico del Atlante observó desde una zona elevada del estadio cómo Katia Itzel García acudía al VAR para revisar la jugada que terminó con la anulación del espectacular disparo desde atrás de media cancha. No podía dirigir desde el banquillo porque había sido expulsado ante Pumas, tras reclamar al árbitro Luis Enrique Santander. Lo que pudo ocurrir desde esa zona elevada es lo que mantiene el caso abierto.
Su situación pesa más por un antecedente reciente: en agosto de 2026 recibió dos partidos de suspensión en la Leagues Cup tras ver la roja contra Real Salt Lake por lenguaje o acciones ofensivas, insultantes o abusivas hacia el equipo arbitral. Aquella resolución correspondió a otro torneo y no obliga a la Liga MX a imponerle la misma sanción. La posibilidad de un nuevo castigo dependerá de los informes arbitrales y de si hay elementos para acreditar una conducta sancionable ante Juárez. Todo se resolverá en el papel que dejó el cuerpo arbitral.
El historial que persigue al Piojo
El temperamento de Herrera ha sido una constante en los banquillos. En agosto de 2026, el Comité Organizador de la Leagues Cup confirmó su expulsión en el minuto 21 del duelo entre Real Salt Lake y Atlante. La resolución, publicada el 11 de agosto, fijó dos partidos de suspensión conforme al artículo 4.2.C del reglamento de esa competencia. En octubre volvió a ser expulsado frente a Pumas, durante la jornada 12 del Apertura 2026. Dos incidentes en poco tiempo han encendido las alarmas, aunque cada caso se evalúa por separado.
Su historial va más allá de lo reciente: en su etapa con América recibió castigos y multas por incidentes con el arbitraje, y su choque con Christian Martinoli en 2015 terminó costándole el puesto como seleccionador de México. El Piojo ha defendido su personalidad intensa, pero esa característica lo ha puesto una y otra vez en el centro de la polémica. La cuestión hoy no es si su historial garantiza una sanción, porque no lo hace, sino si el informe del partido ante Juárez documenta alguna acción adicional a la expulsión. Sin una infracción nueva acreditada, los antecedentes por sí solos no bastarían. La respuesta está en un documento que aún nadie ha hecho público.
Katia Itzel, entre reclamos y decisiones polémicas
La actuación de Katia Itzel ya había generado discusiones en 2026. En abril expulsó a Sergio Bueno al término del Pumas-Mazatlán, y explicó que el técnico había rebasado los límites del respeto en sus reclamos. Surgieron señalamientos por supuestos comentarios sexistas, que la árbitra aclaró no haber escuchado directamente. La FMF impuso a Bueno una multa, labores sociales sobre equidad de género y un apercibimiento, además de la suspensión correspondiente. El caso dejó claro que las acusaciones y los hechos acreditados deben distinguirse. Ese precedente es el que Herrera tiene frente a él.
En septiembre, la árbitra volvió a quedar en el centro de la conversación tras el 3-3 entre Cruz Azul y Toluca: Antonio Mohamed cuestionó su desempeño y reclamó una posible expulsión de Gonzalo Piovi. Los reportes posteriores señalaron que Mohamed no sería castigado. Ahora, la anulación del gol de Sarrafiore, quien había sorprendido a Sebastián Jurado, volvió a ponerla en el foco: el VAR detectó una mano previa. El Atlante ganó 1-0 con gol de Nicolás Carrera al minuto 76. Hasta que haya un pronunciamiento oficial, el castigo para Herrera sigue siendo solo una posibilidad.








