El nuevo estadio de Cruz Azul tiene un presupuesto de 5,400 millones de pesos aprobado por la Cooperativa, según RÉCORD en enero de 2026, y publicaciones de octubre sitúan el costo potencial por encima de los 450 millones de dólares, unos 7,875 millones de pesos con un tipo de cambio de 17.50. La diferencia entre ambas cifras muestra que el costo total no tiene todavía un desglose público definitivo. Víctor Velázquez busca concretar el inmueble, pero el obstáculo principal es encontrar un terreno que pueda comprarse legalmente y tenga las autorizaciones urbanísticas, ambientales y de movilidad. Y el proyecto incluye mucho más que una cancha.
El estadio tendría capacidad para unos 45 mil espectadores, junto con espacios comerciales y áreas para eventos: tribunas, cancha con drenaje especializado, vestidores, iluminación, pantallas gigantes, zonas VIP, palcos, tiendas oficiales, restaurantes y estacionamientos. Los reportes sobre Interlomas mencionan además un centro comercial y un hotel. Esos negocios permitirían mantener actividad fuera de los días de partido y generar ingresos por alquileres, consumo y eventos privados. La pregunta es cuánto podría recuperar el club.
Cuánto dinero podría generar
Con 45 mil lugares, la taquilla sería una fuente directa de ingresos. Si Cruz Azul promediara 36 mil espectadores, una ocupación de 80%, y el boleto costara 500 pesos, recaudaría 18 millones por partido y 306 millones en 17 juegos como local. Con un boleto de 700 pesos, la cifra subiría a 428.4 millones por temporada. Son proyecciones basadas en escenarios de asistencia y precios, no ventas confirmadas. Y el negocio iría mucho más allá del futbol.
Conciertos, partidos internacionales, eventos corporativos, visitas al estadio, patrocinios, publicidad, palcos empresariales y renta de locales sumarían ingresos, y un hotel con restaurantes propios atraería huéspedes que no vayan al partido. La rentabilidad dependerá de quién opere cada instalación, de los contratos comerciales y de los costos de mantenimiento, seguridad y personal. Por eso la taquilla sería solo una parte de la recuperación de la inversión.
Interlomas, Nextlalpan y los permisos
Interlomas, en Huixquilucan, aparece entre las alternativas que mencionó el periodista Adrián Esparza Oteo, de TUDN: tiene la ventaja de estar cerca de la zona metropolitana, pero su reto es la movilidad, porque la zona depende del automóvil y las vialidades se congestionan. Para un estadio de 45 mil personas, Cruz Azul necesitaría un estudio de impacto vial, transporte colectivo en días de partido, accesos peatonales y rutas para autobuses. Nextlalpan, cerca del AIFA, es otra posibilidad, con conexión por el Tren Felipe Ángeles, aunque la estación no resolvería el trayecto final y haría falta un sistema de autobuses lanzadera. Y los vecinos también cuentan.
Velázquez reconoció que los residentes pueden preocuparse por el tráfico, el consumo de agua y el impacto en el entorno, y el proyecto requiere autorizaciones y acuerdos con las autoridades antes de la obra. En octubre se reportó que una negociación de terrenos se frenó por reclamaciones de copropietarios. Hasta el 17 de octubre de 2026, la directiva no ha anunciado terreno definitivo ni fecha de inicio de obra, y de esa decisión dependerán la inversión, los negocios complementarios y el transporte.







