Gilberto Mora encendió las alarmas en la Selección Mexicana después de resentirse del tobillo derecho que ya venía presentando molestias, por lo que fue llevado a realizarse exámenes médicos y una resonancia magnética tras sentir nuevamente el problema durante trabajos de activación y sprints posteriores al empate 1-1 contra Perú. Los estudios descartaron una lesión de gravedad, aunque el juvenil tendría alrededor de cuatro días de recuperación y su participación ante Estados Unidos está prácticamente descartada. Si llegara a recibir el alta y el cuerpo técnico decidiera utilizarlo, una estimación prudente sería darle entre 15 y 30 minutos, preferentemente entrando desde el banco y sin exigirle una carga elevada, para evitar una recaída en el tobillo que ya venía siendo vigilado.
La preocupación de Rafael Márquez se entiende por el momento que atraviesa el futbolista de apenas 17 años. Mora venía de ser protagonista ante Colombia, partido en el que marcó el empate 1-1 y se convirtió en el jugador más joven en anotar con la Selección Mexicana mayor. Después de ese encuentro, el técnico decidió administrarlo ante Perú y lo dejó sin minutos. Márquez explicó que quería protegerlo debido al desgaste acumulado y a una molestia que ya estaba siendo atendida: “Quisiera yo tener a Gil Mora todos los partidos, pero el desgaste, que también lleva alguna molestia que estamos tratando de cuidar”.
El tobillo derecho de Mora volvió a darle problemas
El nuevo episodio ocurrió después del México vs. Perú. Mora realizó trabajos físicos con los futbolistas que no habían tenido participación y, durante algunos sprints, volvió a sentir molestias en el tobillo derecho. La situación provocó que el cuerpo médico actuara de inmediato y lo trasladara para realizarle los estudios correspondientes, incluida una resonancia magnética. La intención fue descartar una lesión mayor antes de permitirle continuar con la actividad normal de la concentración. Hasta ahora, la información disponible apunta a que no existe una lesión grave, aunque el seguimiento médico continuará durante los próximos días.
El tiempo estimado de recuperación que se maneja es de aproximadamente cuatro días, aunque todavía debe tomarse como una referencia y no como un parte médico definitivo. Si la evolución es favorable, Mora podría comenzar a trabajar progresivamente y volver a estar disponible después del partido ante Estados Unidos. En caso de que el cuerpo técnico decidiera utilizarlo antes de estar completamente recuperado, el escenario más conservador sería limitarlo a 15-30 minutos, sin pedirle esfuerzos prolongados ni una intensidad similar a la de un partido completo. La intención sería probar su respuesta física y, ante cualquier molestia, retirarlo inmediatamente para evitar que el problema se agrave.
Estados Unidos llega demasiado pronto para el nuevo 10
México enfrentará a Estados Unidos este sábado 3 de octubre de 2026, en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona, a las 20:00 horas del centro de México. Será el tercer partido de Rafael Márquez como entrenador del Tricolor después de los empates 1-1 contra Colombia y Perú. El partido representa además una nueva edición del clásico de la Concacaf y será una prueba importante para un equipo mexicano que todavía está en proceso de encontrar su funcionamiento bajo el nuevo cuerpo técnico.
Para Mora, el calendario resulta complicado porque apenas hay unos días entre el encuentro contra Perú y el duelo ante Estados Unidos. Por eso, incluso si el juvenil evoluciona favorablemente, no tendría sentido exigirle 60 o 70 minutos después de una molestia reciente en el tobillo. Un posible plan sería mantenerlo como suplente y, solamente si los médicos consideran que está en condiciones, darle entre 15 y 30 minutos en la segunda mitad. Si no responde completamente bien durante los entrenamientos, la alternativa sería no utilizarlo y esperar al siguiente partido contra Chile, programado para el 6 de octubre en Los Ángeles. De esa manera, Márquez evitaría convertir una molestia que actualmente no parece grave en una lesión que pueda dejar fuera al juvenil durante varias semanas.







