Antonio Mohamed volvió a quedar en el centro de la polémica durante el duelo entre Toluca y Cruz Azul, después de que los Diablos marcaron y el técnico argentino se dirigiera hacia la zona de la banca cementera para festejar y hacer gestos para mandarlos a callar. La escena elevó la temperatura de un encuentro que ya tenía varios ingredientes para ser especial: Toluca llegaba como líder del Apertura 2026 con 19 puntos, mientras Cruz Azul aparecía quinto con 15 unidades y defendía el campeonato conseguido en el Clausura.
El episodio de Mohamed no ocurre en un partido sin importancia. Toluca y Cruz Azul ya habían protagonizado el Campeón de Campeones, donde La Máquina se impuso 3-1, y ahora volvieron a encontrarse en plena pelea por los primeros lugares. Además, los Diablos llegaban después de una derrota 3-2 frente a Santos, mientras los cementeros también venían de perder ante Monterrey, por lo que ambos necesitaban reaccionar y demostrar que podían sostenerse en la pelea por el campeonato, algo que explica la tensión desde el primer minuto.
Mohamed ya tiene antecedentes y ahora vuelve a exponerse
La reacción del argentino también llama la atención por sus antecedentes recientes. En el Clausura 2026, Mohamed protagonizó otro episodio polémico frente al América, donde realizó señas hacia la banca rival y posteriormente la Comisión Disciplinaria terminó interviniendo después de los incidentes de aquel partido. Incluso en septiembre, durante el duelo ante Santos, recibió una tarjeta amarilla por reclamos y hubo críticas públicas sobre si su comportamiento merecía una expulsión. Por eso, cualquier acción dirigida directamente hacia una banca rival vuelve a colocar al entrenador bajo el foco disciplinario.
Ahora habrá que esperar qué quedó registrado en el reporte arbitral del partido ante Cruz Azul. No existe todavía una sanción confirmada por este episodio, por lo que sería incorrecto asegurar que Mohamed será suspendido; sin embargo, la Comisión Disciplinaria sí tiene antecedentes de analizar conductas ocurridas alrededor de las bancas y utilizar los reportes arbitrales y otras evidencias para determinar castigos. El antecedente de abril demuestra que una provocación no necesariamente termina cuando acaba el partido y que una acción aparentemente corta puede convertirse en un problema para el siguiente compromiso.
Toluca y Cruz Azul todavía pueden ser campeones
En lo deportivo, el contexto hace todavía más importante el enfrentamiento. Antes de esta Jornada 10, Toluca tenía 19 puntos producto de seis victorias, un empate y dos derrotas, con 20 goles a favor y nueve en contra. Cruz Azul acumulaba 15 unidades después de cinco triunfos y cuatro derrotas, con 16 tantos marcados y 15 recibidos. La diferencia era de apenas cuatro puntos, de manera que La Máquina todavía estaba a una distancia perfectamente manejable de la cima, mientras Toluca necesitaba seguir sumando para no permitir que Chivas, América y otros equipos lo desplazaran.
Además, el formato de este torneo hace que la pelea sea todavía más importante. No habrá Play-In: los ocho primeros lugares avanzarán directamente a los cuartos de final. Por eso, cada punto puede terminar influyendo en el cruce de Liguilla y en la posición con la que cada equipo llegue a la fase decisiva. Cruz Azul tiene todavía siete partidos de fase regular después de este encuentro: Pumas, Juárez, Pachuca, Querétaro, León, Tigres y Chivas. Toluca, por su parte, tiene por delante a Tigres, Atlético de San Luis, Tijuana, León, América, Monterrey y Pachuca. Es decir, ambos tendrán enfrentamientos contra equipos que también pueden estar buscando puestos de Liguilla.
Para Mohamed, por tanto, el problema no sería solamente una eventual sanción: también está en juego la imagen de un Toluca que pretende mantenerse en la parte alta mientras busca otro título. Los Diablos ya levantaron la Leagues Cup 2026 y tienen una plantilla acostumbrada a disputar partidos importantes, mientras Cruz Azul llega como campeón vigente de Liga MX y tiene la obligación de mantenerse entre los primeros ocho para defender su corona. El torneo todavía tiene mucho camino por delante, pero con la fase regular acercándose a su segunda mitad, cada tropiezo comienza a tener mayor peso.







