Cruz Azul quiere dejar atrás los años de rentar estadios y construir un inmueble que sus aficionados puedan sentir como su verdadera casa. La posibilidad de que Carlos Slim y Grupo Carso participen en el proyecto ha despertado expectativas, pues su capacidad empresarial podría convertirse en un impulso para encontrar un terreno y desarrollar una obra de grandes dimensiones. Sin embargo, todavía no existe una confirmación oficial de que el empresario vaya a ceder una propiedad. La directiva de Víctor Velázquez continúa buscando un espacio que permita levantar un estadio moderno, con capacidad estimada de entre 45 mil y 50 mil espectadores.
Para el hincha cementero, la ubicación será tan importante como el diseño del inmueble. No se trata solamente de tener un estadio propio, sino de contar con una casa a la que miles de seguidores puedan llegar cada fin de semana sin convertir el viaje en un problema. La intención de la directiva es mantenerse dentro de la zona metropolitana, cerca de la afición que acompaña al equipo en la capital. El proyecto también contempla una inversión millonaria, estimada en reportes anteriores entre 300 y 350 millones de dólares, aunque todavía no hay una cifra definitiva ni una fecha confirmada para comenzar las obras.
Slim podría impulsar el proyecto
La posible participación de Carlos Slim representa una oportunidad para acelerar la búsqueda de terrenos y explorar alternativas de inversión. Grupo Carso cuenta con experiencia en desarrollos inmobiliarios y comerciales, por lo que su intervención podría ayudar a construir un complejo que no funcione únicamente durante los partidos. La idea de Cruz Azul es contar con instalaciones que incluyan restaurantes, tiendas, palcos, estacionamientos y espacios para eventos. De esa manera, el club podría generar ingresos durante todo el año y dejar de depender exclusivamente de los contratos de renta de otros estadios.
Para los seguidores, el beneficio sería tener un escenario propio donde acompañar al equipo, comprar productos oficiales y vivir la experiencia celeste más allá de los 90 minutos. Un inmueble con capacidad para 45 mil o 50 mil personas también permitiría organizar partidos de alta convocatoria y eventos especiales. Sin embargo, antes de ilusionarse con la inauguración, hay obstáculos que resolver: la propiedad legal del terreno, los permisos de construcción, el uso de suelo y los estudios de movilidad. La participación de Slim no está confirmada y tampoco existe un acuerdo público para entregar una ubicación.
Dónde estaría la nueva casa
Entre las alternativas mencionadas aparecen la antigua Refinería de Azcapotzalco, el Parque Cuitláhuac, en Iztapalapa, y el Deportivo Hermanos Galeana, en Gustavo A. Madero. Cada opción tendría ventajas distintas para la afición. Azcapotzalco acercaría el estadio a los seguidores del norte y poniente de la capital; el Parque Cuitláhuac cuenta con la referencia de la estación Constitución de 1917, de la Línea 8 del Metro, mientras que el Deportivo Hermanos Galeana favorecería principalmente a quienes viven en Gustavo A. Madero y zonas cercanas.
La distancia puede convertirse en un factor decisivo para elegir la sede. Un aficionado que viva en el sur de la capital podría enfrentar un traslado considerable hasta Azcapotzalco o Gustavo A. Madero, mientras que quienes lleguen desde el norte tendrían mayores complicaciones para desplazarse hasta Iztapalapa. Además, recibir a miles de personas exige transporte público, vialidades y estacionamientos suficientes. Interlomas ya fue descartado por autoridades de Huixquilucan y el Parque Bicentenario tampoco está disponible para construir un estadio. La gran ilusión de Cruz Azul es encontrar el terreno adecuado y convertir, por fin, el sueño de su propia casa en una realidad.








