La inversión que Carlos Slim analiza para el nuevo estadio de Cruz Azul no sería de 200 millones de dólares, sino que estaría más cerca de los 300 a 350 millones que, según los reportes más recientes, requiere completo el proyecto, incluyendo infraestructura complementaria como museo, hotel y zonas comerciales. Esa cifra, sin embargo, tendría un obstáculo de fondo antes de convertirse en realidad: Víctor Velázquez, presidente del consejo de administración de la cooperativa, se resistiría a someter las finanzas del club a la auditoría que exige la entrada de cualquier capital externo.

Víctor Velázquez se opone a los inversionistas externos

La postura del presidente cementero sería uno de los principales frenos para que el proyecto avance con dinero privado. Velázquez buscaría mantener el control total de la cooperativa y del futuro estadio, evitando que la llegada de un socio como Slim implique abrir a revisión externa las finanzas y la operación interna de la institución. Esta resistencia no se limitaría únicamente a la propuesta del empresario mexicano: también habría aparecido ante alternativas presentadas por grupos estadounidenses, entre ellos Amazon, que semanas atrás mostró interés en quedarse con los derechos de transmisión de Cruz Azul e incluso negociar los naming rights del inmueble.

Carlos Slim aportaría capital

El interés de Slim no sería solo financiero. A través de Grupo Carso y de FCC, la constructora española de la que es accionista mayoritario, el empresario ya participó en la remodelación del Santiago Bernabéu, la construcción del Cívitas Metropolitano del Atlético de Madrid y la Claro Arena de Universidad Católica en Chile, este último proyecto donde también se quedó con los derechos de nombre del inmueble. Además del capital, buscaría beneficios comerciales concretos, entre ellos vincular la transmisión de los partidos de La Máquina a Claro Sports, condición que convertiría su participación en algo más que una alianza de construcción.

Las confirmaciones públicas de Velázquez

Pese a la resistencia que existiría hacia los inversionistas externos, el propio Velázquez ha insistido en que las finanzas de la cooperativa están saneadas después de cinco años y medio de reestructura corporativa, y que el objetivo es inaugurar el estadio antes de que termine su gestión al frente del club, fijada para 2029. El directivo también ha adelantado que el proyecto arquitectónico, a cargo de Luis Fernández de Ortega, ya está definido, y que lo único pendiente es encontrar el terreno adecuado dentro de la zona metropolitana del Valle de México, entre alcaldías como Álvaro Obregón y Coyoacán, sin descartar por completo alguna opción en el Estado de México.

El dilema financiero de Cruz Azul de cara al 2029

Con la fecha de 2029 como meta declarada y una inversión que ronda los 300 millones de dólares, Cruz Azul enfrenta ahora una decisión de fondo: aceptar el capital externo que ofrecerían Slim o Amazon, con todo lo que implica en términos de transparencia y control, o intentar financiar la obra únicamente con recursos propios y patrocinios tradicionales. Mientras esa definición no llegue, el proyecto seguirá advancing en el papel, con arquitecto y planos listos, pero sin el terreno ni el socio que finalmente lo conviertan en una obra real.