Los jugadores de México devolvieron los Rolex que les regaló el influencer apostador Steve Will Do It porque el obsequio podía interpretarse como un conflicto de intereses, tanto por el valor económico de los relojes como por el contexto en que fueron entregados. Según las imágenes difundidas por Fox, el creador de contenido habría llegado el 29 de junio, un día antes del partido ante Ecuador, al entorno de la Selección Mexicana para agradecerles porque el Tri le había hecho ganar mucho dinero en apuestas, pero el gesto terminó encendiendo una alarma interna.
El regalo de lujo que México aceptó y luego tuvo que regresar
De acuerdo con lo mostrado, el influencer tuvo acceso al grupo mexicano y comenzó a entregar relojes de una marca de lujo a jugadores y parte del entorno del equipo, mientras explicaba que quería recompensarlos por haberle generado una ganancia importante. En un primer momento varios integrantes habrían tomado su reloj y se lo quedaron por unos minutos, pero después la dirección de Selección Nacional entendió que el caso podía salirse de control. Ahí fue cuando se tomó la decisión de devolverlos antes de que el problema creciera.
El Código de Ética de FIFA encendió las alertas
La razón principal está en el reglamento: el Código de Ética de FIFA solo permite regalos de valor simbólico y prohíbe beneficios que puedan generar dudas, ventajas económicas o interpretarse como incentivos externos. En este caso, el problema era doble, porque no se trataba de un detalle menor, sino de relojes de lujo entregados por una persona relacionada con apuestas deportivas. Por eso, aunque no necesariamente hubiera mala intención de los jugadores, el simple hecho de aceptar los Rolex podía abrir una lectura peligrosa antes de un partido mundialista.
El sponsor relojero que también pudo incomodar al Tri
Además del reglamento, hay otro punto importante: Hublot lanzó una alianza con la Selección Mexicana y presentó un reloj especial del equipo, el Classic Fusion Chronograph SNM Titanium, una edición limitada de 100 piezas. Eso significa que el Tri ya tenía una relación comercial activa con una marca de relojería, por lo que aceptar públicamente relojes Rolex de un tercero también podía generar ruido de patrocinio y exposición de marca. El dato fuerte es que México no solo evitó una posible sanción ética, también cortó una polémica comercial que podía enfrentar al equipo con sus propios compromisos de imagen.







