México nunca estuvo de acuerdo con el intento de cambio de horario para el duelo ante Inglaterra, porque Javier Aguirre dejó claro que mover el partido de las 18:00 horas al mediodía alteraba por completo la planeación deportiva del Tri. Aunque el ajuste se manejó por temas de clima y seguridad, también salió a la luz otro interés fuerte: el nuevo horario favorecía a la televisión británica, que habría tenido el partido en una franja mucho más cómoda para su audiencia.
Javier Aguirre explotó por el cambio de planes
El enojo del Vasco no fue menor, porque México ya tenía armado su día de partido con activación, comida, charla técnica y tiempos de descanso antes de enfrentar a Inglaterra. En entrevista con Joaquín López-Dóriga, Aguirre calificó el posible cambio como “una patada en el estómago” y remató con una frase directa: “No me gusta nada”. Para el entrenador, no se trataba solo de jugar unas horas antes, sino de reprogramar toda una rutina diseñada para un partido de eliminación mundialista.
El interés televisivo que encendió la polémica
La razón oficial que se manejó fue la amenaza de tormenta eléctrica y la seguridad en la Ciudad de México, pero el horario también tenía una lectura mediática. Jugar al mediodía en México significaba que el partido se vería alrededor de las 19:00 horas en Londres, un horario mucho más atractivo para el público británico que la madrugada del lunes. Por eso la molestia mexicana creció: mientras el Tri veía afectada su preparación, del otro lado el cambio podía convertirse en una ventaja comercial y televisiva.
FIFA terminó frenando el movimiento, pero dejó tensión
La consecuencia es que, aunque finalmente la FIFA mantuvo el horario original de las 18:00 horas, el desgaste ya estaba hecho. México dejó claro que no quería modificar su planificación, Inglaterra evitó una sacudida mayor en su logística y la previa quedó marcada por una discusión que mezcló deporte, clima, seguridad, televisión y poder. El dato fuerte es que antes de jugarse, el México vs Inglaterra ya tuvo su primer partido fuera de la cancha, y ahí el Tri sintió que no solo peleaba contra un rival, sino contra intereses más grandes.







