Javier Aguirre cometió nuevamente errores que recuerdan a sus eliminaciones de 2002 y 2010, y México lo pagó caro ante Inglaterra. El Vasco volvió a quedar bajo debate por la lectura del partido, especialmente por sacar a Julián Quiñones, uno de los jugadores que más incomodaba a los ingleses, cuando el Tri necesitaba velocidad, presión y desequilibrio para buscar el empate en el Estadio Azteca.
2002 dejó la primera gran herida táctica ante Estados Unidos
En Corea-Japón 2002, México llegó fuerte a octavos tras terminar primero de grupo, pero ante Estados Unidos se quedó sin respuestas y cayó 2-0 en uno de los golpes más dolorosos para el Tri. Aquel partido se recuerda porque el equipo perdió paciencia, terminó abusando del centro al área y no encontró una variante real para romper a un rival que lo esperó, lo golpeó y lo sacó de su plan inicial.
¿Por qué Sudáfrica 2010 volvió a perseguir al Vasco?
En Sudáfrica 2010, la crítica fue todavía más directa, porque Aguirre sorprendió al poner de titular a Adolfo “Bofo” Bautista ante Argentina, pese a que no había tenido minutos importantes en el torneo. México perdió 3-1, el Bofo salió al descanso y la sensación fue que el técnico quiso inventar en el partido más delicado. Esa decisión quedó como uno de los grandes reproches a su gestión mundialista.
Inglaterra reabrió la discusión sobre sus cambios
Ante Inglaterra, el debate volvió por la salida de Quiñones, autor del descuento y uno de los pocos que estaba provocando faltas, tensión y posibles tarjetas en la defensa inglesa. Aunque Aguirre metió a Guillermo Martínez y Santiago Giménez buscando presencia de área, México perdió parte de la velocidad y del volumen ofensivo que le había dado vida. La derrota dejó una lectura dura, el Tri no solo cayó por los goles ingleses, también por las decisiones que le quitaron filo cuando todavía había partido.







