Gilberto Mora le dio un baile a Ecuador durante el primer tiempo y el cambio que hizo Javier Aguirre para potenciar a México fue mover piezas por derecha para dejar más libre a su joya de 17 años. El juvenil arrancó con personalidad, pidió la pelota, encaró sin miedo y se convirtió en uno de los futbolistas más peligrosos del Tri ante una defensa ecuatoriana que tuvo que ajustar cada vez que Mora recibió abierto.
El movimiento de Aguirre que cambió el ataque
La clave estuvo en el rol de Roberto “Piojo” Alvarado, quien por momentos no se quedó fijo como extremo, sino que bajó, se cerró y apareció como apoyo interior por derecha. Ese movimiento le permitió a Gilberto Mora ocupar zonas más abiertas, recibir con ventaja y atacar mano a mano, generando superioridad en un sector donde México encontró una vía clara para romper la presión de Piero Hincapié, Moisés Caicedo y compañía.
Mora jugó como si no tuviera 17 años
Lo más llamativo es que Gilberto Mora no pareció sentir el peso de un partido de eliminación directa en el Mundial 2026. Venía de ser noticia por convertirse en uno de los titulares más jóvenes en una fase final mundialista, solo por detrás de Pelé en ese registro, y ante Ecuador volvió a jugar con descaro, pausa y atrevimiento, dándole a México una chispa distinta en un partido cerrado.
México encontró oxígeno por la derecha
Con Erik Lira y Luis Romo sosteniendo el mediocampo, el equipo de Javier Aguirre pudo soltar más a Mora y darle libertad para juntarse con Raúl Jiménez, Julián Quiñones y el propio Piojo Alvarado. Ecuador llegó como una selección fuerte, física y ordenada, pero México encontró en ese ajuste una forma de mover el bloque rival.







