Tigres estaría viviendo una transformación económica mucho más grande que un simple cambio de camiseta. Adidas tiene aproximadamente seis meses de contrato restantes y los felinos no contemplarían renovar la relación que comenzó en 2006, por lo que la temporada 2027-28 podría arrancar con una nueva marca en el uniforme. Reebok y Puma aparecen como las principales alternativas, pero la primera estaría preparando una propuesta cercana a 2.5 millones de dólares por temporada, unos 45 millones de pesos mexicanos, para intentar quedarse con uno de los jerseys más reconocibles de la Liga MX. Esa cifra supondría superar el acuerdo que distintas versiones han colocado alrededor de 1.75 millones de dólares anuales con Adidas.
El movimiento adquiere todavía más fuerza por el contexto financiero que rodea al club. CEMEX analiza desde hace meses la posibilidad de vender el 40% de su participación en la administración de Tigres, con Apollo Global Management mencionado como uno de los posibles interesados. La operación tendría que recibir el aval de la UANL, mientras que el presidente Carlos Emilio González aseguró en julio que no había conversaciones con Apollo ni con otro fondo y que Tigres podía continuar creciendo con sus propios recursos.
Reebok tendría que poner más dinero sobre la mesa
Si la propuesta de Reebok llega a los 2.5 millones de dólares anuales, el contrato podría representar alrededor de 10 millones de dólares en cuatro años, cerca de 180 millones de pesos. Y ahí estaría la verdadera pelea: no solamente pagar por aparecer en el uniforme, sino incorporar bonos por campeonatos, clasificación a torneos internacionales, objetivos de venta y regalías. Con esos conceptos, el paquete podría acercarse a los 200 millones de pesos durante todo el vínculo, dependiendo de las condiciones finales. Para Tigres sería una manera de aumentar los ingresos comerciales justo cuando busca nuevas fuentes de capital.
Adidas, mientras tanto, cerraría una etapa de 20 años. El propio Tigres presentó en julio de 2026 su camiseta 2026-27 como parte de esa celebración. Si las cifras atribuidas al contrato actual rondan los 35-36 millones de pesos anuales, una oferta de 45 millones significaría aproximadamente 10 millones de pesos adicionales por temporada solamente en el pago base. La diferencia podría crecer con incentivos y ventas. Reebok tendría además la posibilidad de explotar una colección retro, jerseys especiales y ropa casual de Tigres para convertir el cambio de proveedor en un lanzamiento comercial de grandes dimensiones.
El 40% y el nuevo estadio cambian el panorama
La otra operación que puede modificar las cuentas de Tigres es la posible entrada de un inversionista. Reportes de julio señalaron que CEMEX estudia vender 40% de su participación en Sinergia Deportiva, la administradora del club, y Apollo apareció como uno de los nombres relacionados. El acuerdo administrativo entre CEMEX y la UANL se mantiene hasta 2056, por lo que cualquier movimiento de este tamaño necesita pasar por la universidad. Si la operación avanzara, el objetivo sería capitalizar el proyecto y abrir nuevas posibilidades de inversión.
Y aquí aparece el nuevo estadio, que todavía tiene un problema central: la estructura financiera no está definida. La directiva confirmó que el inmueble deberá autofinanciarse y que CEMEX analiza si será mediante recursos internos, financiamiento externo, inversionistas o una combinación. Incluso Carlos Emilio González reconoció que todavía no está decidido si CEMEX será el único propietario del estadio. Por eso, el posible socio del 40% y el nuevo inmueble podrían terminar siendo piezas de la misma estrategia: más capital para construir una nueva casa, aumentar ingresos por palcos, hospitalidad, conciertos y eventos, mientras Tigres conserva el dinero generado por su operación deportiva. El proyecto contempla un estadio de alrededor de 65,000 aficionados, muy por encima de los cerca de 42,000 del Universitario, lo que elevaría considerablemente el potencial comercial del club.








