La separación entre Sarah Kohan y Javier "Chicharito" Hernández marcó un cambio importante en la forma en que la modelo australiana fue percibida públicamente. Tras la ruptura, su nombre ganó mayor presencia en medios y redes sociales, donde continuó desarrollando su imagen como creadora de contenido enfocado en viajes, maternidad, estilo de vida y proyectos personales. Este crecimiento se debió al desarrollo de la marca Studio Elisabetta Limited, donde se dedicó al diseño de interiores como su propio proyecto empresarial, mientras ignoraba públicamente la persecución mediática que ha tenido en redes sociales.
De influencer a empresaria
Antes de la separación, Sarah Kohan ya contaba con una comunidad digital consolidada gracias a su trabajo como modelo y creadora de contenido. Después de la ruptura, mantuvo una presencia constante en redes sociales y comenzó a proyectar una imagen más vinculada al emprendimiento y a la independencia profesional. Este paso representó una transición desde una carrera basada principalmente en colaboraciones digitales hacia la construcción de nuevas marcas propias.
El debate sobre el divorcio
El aumento de su patrimonio como consecuencia directa del divorcio, sin duda, se vio influido por los ingresos de manutención de sus dos hijos, Noah y Nala. La mayor exposición mediática pudo favorecer el crecimiento de la marca personal de la modelo. Lo que más llamó la atención de los analistas fue el proceso de la separación bajo los posibles acuerdos económicos entre ambos. Desde el año 2021, Sarah Kohan había solicitado manutención dentro del proceso legal, con reportes que mencionan una cantidad cercana a los 100 mil dólares mensuales, con la posibilidad de que hayan existido modificaciones posteriores en el impacto económico real de la separación.
La postura de Chicharito
Javier Hernández habló públicamente sobre la ruptura desde una perspectiva personal y emocional. En entrevistas posteriores, el futbolista reconoció errores y desacuerdos dentro de su relación; además, admitió que equilibrar su papel como pareja, padre y profesional representó un reto complicado de manejar durante esa etapa. El delantero mexicano explicó que trabajó en su crecimiento personal y en mejorar su paternidad con sus hijos, manteniendo como prioridad una convivencia respetuosa dentro de la nueva dinámica familiar. Por lo cual, ambas partes se han mantenido firmes en enfocarse en sus propias vidas.
Una imagen independiente
Después de cerrar esa etapa, Sarah Kohan continuó construyendo una identidad pública separada de su relación con el futbolista. Sus contenidos comenzaron a centrarse más en la maternidad, sus intereses personales y sus proyectos profesionales. La separación generó una gran atención mediática, pero sin evidencia pública clara que permita afirmar que su patrimonio creció exclusivamente por el divorcio. Su evolución como figura pública parece estar relacionada con varios factores: una audiencia consolidada, oportunidades comerciales y la creación de proyectos propios. Por ahora, tanto el delantero del LA Galaxy como Kohan se disponen a mantenerse al margen del ojo público y a no compararse públicamente, con el objetivo de proteger al núcleo familiar de cualquier especulación futura.







