La Liga MX tiene 18 clubes y ninguno puede descender durante la temporada 2026-27, mientras que los equipos de Expansión tampoco tienen permitido ascender, una situación que llevó este lunes 21 de septiembre el debate hasta el Senado de México. El senador Clemente Castañeda anunció que Movimiento Ciudadano prepara una iniciativa para incorporar el mérito deportivo como una obligación ineludible de las Asociaciones Deportivas Nacionales, con la intención de que exista una vía de movilidad entre categorías y que los resultados dentro de la cancha vuelvan a tener consecuencias deportivas.

Castañeda dejó claro que su planteamiento no consiste en que los legisladores administren la Liga MX ni decidan qué equipo debe subir o bajar. Su argumento gira alrededor de encontrar un equilibrio: respetar la autonomía del futbol, pero establecer reglas que garanticen competencia, oportunidades y condiciones equitativas. Para el senador, que los clubes sean privados por su propiedad no significa que todas las consecuencias de sus decisiones sean exclusivamente privadas, debido al impacto económico, laboral y social que genera el futbol profesional.

El equilibrio que busca Castañeda

La discusión parte de una diferencia importante: defender el ascenso y descenso no significa necesariamente eliminar los requisitos que debe cumplir un club para competir en Primera División. Un modelo equilibrado puede exigir infraestructura, solvencia económica, condiciones administrativas y otros criterios, pero al mismo tiempo permitir que los resultados deportivos abran la puerta a una categoría superior. De esa manera, la organización conserva mecanismos para proteger la competencia, mientras el rendimiento en la cancha mantiene una consecuencia concreta.

Ese es el sentido que Castañeda le da al concepto de mérito deportivo. Su propuesta busca que las asociaciones deportivas nacionales tengan la obligación de reconocer ese principio, en lugar de permitir que la estructura competitiva cierre completamente la posibilidad de avanzar. El senador ha planteado recuperar un sistema que sea abierto, sostenible, transparente y financieramente viable, por lo que el debate no se reduce a regresar al formato anterior sin modificaciones, sino a encontrar condiciones que permitan combinar competitividad y viabilidad.

Una oportunidad para los clubes que están abajo

El otro argumento está relacionado con las oportunidades que desaparecen cuando las categorías dejan de estar conectadas. Castañeda sostiene que cancelar el ascenso afecta las posibilidades de crecimiento de clubes y plazas, además de limitar el camino profesional de miles de jóvenes. En el sistema actual, un equipo de Expansión puede competir por un campeonato, pero ese resultado no le garantiza una plaza en Liga MX, mientras que los clubes de Primera tampoco enfrentan un descenso deportivo.

Por eso, la discusión que llegó al Senado plantea una cuestión más amplia: qué debe pesar en la construcción de la máxima categoría del futbol mexicano. Para Castañeda, la propiedad privada de los clubes no elimina las consecuencias públicas que genera el funcionamiento de la competencia. Su iniciativa pretende que exista una vía institucional donde los resultados deportivos tengan valor, sin quitar a la Federación y a los clubes la capacidad de establecer condiciones para participar. El debate apenas comienza, pero el fondo de la propuesta ya quedó marcado: autonomía sí, pero con reglas que permitan competir en igualdad de condiciones.