Ángel Correa reconoció que la pasaba mal en Tigres antes de fichar por River Plate, después de un paso por el futbol mexicano en el que apenas registró dos goles en 20 partidos oficiales. El delantero argentino reveló que no estaba viviendo un buen momento en México y explicó cómo Eduardo Coudet terminó siendo clave para convencerlo de regresar a Argentina. “Yo la estaba pasando mal en México”, confesó Correa, quien ahora busca darle un nuevo impulso a su carrera con el conjunto Millonario. Su salida de Monterrey puso fin a una etapa marcada por números discretos y una presión que terminó empujándolo a buscar un cambio de rumbo. Y precisamente sus estadísticas ayudan a entender mejor por qué necesitaba empezar de nuevo.

Correa sufrió un fuerte bajón durante su etapa en Tigres

Los números reflejan parte de las dificultades que atravesó Correa durante su última etapa con Tigres. El argentino disputó 20 partidos oficiales y acumuló 1,340 minutos, pero apenas consiguió marcar dos goles y entregar una asistencia. Para un futbolista de su jerarquía, esas cifras representaron un descenso importante en su protagonismo y terminaron afectando su confianza. El atacante tampoco consiguió encontrar la continuidad que necesitaba para mostrar su mejor versión y comenzó a quedar más expuesto a las críticas. Así, lo que inicialmente parecía una gran apuesta para Tigres, terminó saliéndole mal a la directiva.

Tigres hizo una inversión millonaria por el argentino

La expectativa alrededor de Correa era enorme desde el momento en que llegó a Monterrey. Tigres desembolsó aproximadamente 15 millones de dólares por su transferencia y le ofreció un contrato con un salario cercano a los 4 millones de dólares netos por temporada. Entre julio de 2025 y julio de 2026, el argentino estuvo dentro del grupo de futbolistas mejor pagados de la Liga MX, compartiendo ese rango salarial con figuras como André-Pierre Gignac y Nahuel Guzmán. Sin embargo, su amistad con otro referente del vestuario terminaría siendo un factor importante durante su complicada etapa en el conjunto felino.

La salida de Guido Pizarro también influyó en su decisión

A la complicada situación deportiva se sumó un factor personal que también tuvo peso en el cierre de su ciclo. Guido Pizarro era uno de los principales amigos y confidentes de Correa dentro del vestuario de Tigres, por lo que su salida representó un cambio importante para el atacante. Ambos argentinos atravesaron un periodo complejo en la institución y terminaron alejándose del club en circunstancias turbulentas. Pizarro rescindió anticipadamente su contrato después de diferencias con la directiva, mientras Correa comenzó a acelerar la búsqueda de un nuevo destino. La partida de una de sus principales personas de confianza terminó añadiendo otro elemento a una etapa que el propio futbolista describió como difícil, tanto dentro como fuera de la cancha.

Coudet lo convenció de cambiar Tigres por River Plate

En medio de ese escenario apareció Eduardo “Chacho” Coudet, quien tuvo un papel determinante para convencer a Correa de regresar a Argentina y vestir la camiseta de River Plate. El entrenador se comunicó personalmente con el delantero y terminó siendo clave para que aceptara dejar México en busca de un nuevo comienzo. Sin embargo, el panorama cambió poco después, ya que Coudet dejó el cargo tras la eliminación de River en los octavos de final de la Copa Sudamericana, luego de empatar 1-1 ante Independiente Santa Fe en el Monumental y caer 8-7 en penales. Ahora, Correa deberá continuar su proceso bajo el interinato de Leonardo Ponzio, con la responsabilidad de recuperar en River el protagonismo que perdió durante su etapa en Tigres.