Rafael Márquez comenzó su etapa al frente de la Selección Mexicana con una idea clara: reducir los toques, jugar corto y mover la pelota con velocidad. En el entrenamiento abierto de este jueves se observaron rondos y ejercicios de posesión en espacios reducidos, con los futbolistas buscando recibir al pie, descargar rápido y volver a ofrecerse. La metodología tiene relación con la formación que recibió Márquez durante sus siete temporadas como jugador del Barcelona, entre 2003 y 2010, donde disputó más de 240 partidos oficiales y ganó ocho títulos. Ahora busca trasladar algunos de esos conceptos al Tricolor, aunque con una identidad adaptada a los jugadores que tiene disponibles.

La primera convocatoria de Márquez sufrió dos modificaciones antes de su debut: César Montes causó baja por un desgarro en el glúteo y Alan Cervantes quedó fuera por una lesión muscular. Montes regresará al Lokomotiv de Moscú para continuar su recuperación, mientras Dagoberto Espinoza ocupará su lugar, aunque se incorporará después del América-Necaxa. Isaías Violante, inicialmente contemplado para sumarse más tarde, adelantó su llegada por la baja de Cervantes. Con estas ausencias, Márquez tiene que ajustar piezas precisamente en las zonas que serán determinantes para desarrollar un juego de pases cortos.

Chávez, Fidalgo y Obed Vargas tienen los perfiles para jugar rápido

El mediocampo ofrece varias combinaciones. Luis Chávez, Obed Vargas y Álvaro Fidalgo aparecen como una posible sociedad para controlar la salida, aunque Erik Lira, Orbelín Pineda, Jeremy Márquez, Denzell García, Gilberto Mora y Luis Romo también forman parte de las alternativas. Chávez puede encargarse de conectar la primera salida con los interiores, Vargas tiene condiciones para ocupar una posición más retrasada y Fidalgo puede recibir entre líneas para acelerar la circulación. No significa que esa vaya a ser la formación titular, pero sí reúne perfiles que pueden adaptarse a un fútbol de uno o dos contactos. La convocatoria oficial incluye a 20 mediocampistas y atacantes, con diferentes características para que Márquez pueda probar sociedades durante los cuatro amistosos.

La clave estará en lo que ocurre después del primer pase. Si México quiere jugar como muestran los rondos, el mediocampista que recibe de espaldas necesitará tener una opción cercana antes de controlar la pelota, mientras los interiores tendrán que moverse constantemente para generar triángulos. Una estructura con Obed como pivote, Chávez como interior y Fidalgo más adelantado sería una de las variantes que podría probar el técnico, mientras Orbelín puede competir por una posición más ofensiva. Los partidos contra Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile le permitirán comparar estas combinaciones frente a rivales de distintos estilos y comprobar quién responde mejor cuando la presión aumenta.

Johan Vásquez puede ser el primer pase del nuevo Tri

La salida de balón no dependerá solamente del mediocampo. Sin César Montes, Johan Vásquez, Israel Reyes y Víctor Guzmán aparecen como las principales alternativas para ocupar los puestos centrales ante Colombia, con Everardo López como otra opción. Vásquez llega con experiencia en el futbol europeo y puede convertirse en una pieza importante para iniciar las posesiones desde atrás, mientras Reyes ofrece la posibilidad de salir con pase corto y avanzar algunos metros con la pelota. El problema para Márquez será encontrar la combinación que permita superar la primera presión sin obligar al equipo a recurrir constantemente al balón largo.

Los laterales también serán fundamentales para que ese sistema funcione. Jorge Sánchez, Jesús Gallardo y Mateo Chávez pueden abrir el campo cuando los centrales tengan la pelota y ofrecer una salida por fuera, mientras los mediocampistas se acercan por dentro. La secuencia que busca Márquez puede resumirse en central, volante, devolución y progresión, todo con el menor número de contactos posible. Su primera prueba llegará el 26 de septiembre contra Colombia en Baltimore, y después México enfrentará a Perú el 29, Estados Unidos el 3 de octubre y Chile el 6. En esos cuatro partidos, el entrenador tendrá que demostrar que los ejercicios vistos en el CAR pueden convertirse en una identidad competitiva.