Gilberto Mora y Roberto Piojo Alvarado fueron protagonistas de una de las jugadas más llamativas del entrenamiento de la Selección Mexicana con Rafa Márquez. El juvenil de Tijuana recibió el balón, levantó la cabeza y encontró el movimiento del atacante de Chivas con un pase filtrado que dejó al Piojo en posición de definición; Alvarado controló y terminó la acción con gol. La escena llamó la atención porque reúne a dos futbolistas con perfiles diferentes: Mora, con apenas 17 años, representa una de las apuestas de futuro del Tricolor, mientras Alvarado, de 28, llega con experiencia internacional y después de disputar el Mundial 2026. Márquez tiene así una combinación de juventud y recorrido que puede aprovechar desde sus primeros partidos como entrenador de México.

La aparición de Mora tampoco es casualidad por lo que viene haciendo con Xolos.

El mediocampista se convirtió en una pieza importante de Tijuana y durante el Apertura 2026 ya protagonizó actuaciones decisivas, como el partido contra Cruz Azul en el que marcó un gol y dio una asistencia, además de su doblete frente a Pumas. A sus 17 años, ya acumula experiencia en la máxima categoría y también disputó minutos durante el Mundial 2026. Su convocatoria para esta nueva etapa confirma que Márquez quiere observar de cerca a futbolistas jóvenes que puedan tener continuidad en el proceso rumbo a 2030, y la conexión con Alvarado le ofrece una posibilidad concreta para comenzar a mezclarlos con los jugadores de mayor recorrido.

El Piojo puede ser el socio ideal para Mora

Alvarado llega a la concentración después de un buen inicio con Chivas. El atacante aparece entre los principales anotadores del Guadalajara en el Apertura 2026 y suma cuatro goles en el torneo, mientras que su experiencia con México ya es considerable. Durante el Mundial 2026 consiguió tres asistencias y fue uno de los futbolistas mexicanos que más produjo para sus compañeros. Esa capacidad para moverse por diferentes zonas del ataque puede ser especialmente útil junto a Mora, porque el juvenil suele necesitar compañeros que interpreten rápidamente sus pases y movimientos. La jugada del entrenamiento mostró justamente esa lectura: Mora encontró el espacio y Alvarado atacó la zona de definición sin necesitar demasiados toques.

La sociedad también puede funcionar porque ninguno necesita ocupar exactamente el mismo espacio. Mora puede recibir más cerca del mediocampo, conducir y buscar el pase vertical, mientras el Piojo puede abrirse, jugar como extremo o aparecer por dentro para llegar al área. Alvarado, además, tiene una característica que puede favorecer al juvenil: está acostumbrado a participar en ataques rápidos y a interpretar movimientos de sus compañeros. No significa que Márquez ya haya decidido utilizar esta fórmula desde el inicio, pero sí que el técnico tiene delante una conexión que apareció de manera natural durante los entrenamientos y que puede seguir probando antes de tomar decisiones definitivas sobre su ataque.

Colombia será la primera prueba para esta conexión

El calendario permitirá que Márquez tenga varias oportunidades para evaluar la sociedad. México enfrentará a Colombia el 26 de septiembre en Baltimore, después jugará contra Perú el 29, Estados Unidos el 3 de octubre y Chile el 6. La convocatoria está formada por 30 futbolistas y combina a 17 jugadores que estuvieron en el Mundial con nombres jóvenes como Mora, Armando González, Santiago Sandoval y Hugo Camberos. Además, Márquez trabaja junto a Juanma Lillo y Andrés Guardado dentro de un proyecto que busca comenzar una nueva etapa después de la Copa del Mundo. Por eso, estos cuatro partidos servirán también para conocer qué sociedades pueden tener continuidad en el nuevo equipo.

El reto será trasladar aquella jugada del entrenamiento a un partido donde el rival ejercerá una presión completamente diferente. Mora ya demostró con Tijuana que puede aparecer en momentos importantes y Alvarado llega con experiencia suficiente para asumir responsabilidades ofensivas, pero todavía tendrán que demostrar que pueden complementarse frente a una defensa internacional. Lo que sí quedó registrado fue una acción concreta: pase de Mora, movimiento del Piojo y gol de Alvarado. Para Márquez, ese tipo de conexión puede ser precisamente lo que necesita mientras construye su primera Selección Mexicana. Colombia será el primer escenario para comprobar si aquella sociedad puede convertirse en algo más que una buena jugada de entrenamiento.