Lionel Messi tampoco se salvó del estricto control en Estados Unidos y su reacción se volvió viral: lejos de molestarse, el capitán de Argentina sonrió y se lo tomó con calma cuando fue revisado con detector de metales durante el traslado de la Albiceleste hacia Miami. La escena llamó la atención porque mostró que, incluso para una figura mundial como Messi, los filtros de seguridad durante el Mundial 2026 se están aplicando con mucha rigidez.
Un Mundial marcado por controles más duros
El momento no fue un caso aislado. En este torneo se han reportado revisiones especiales, interrogatorios, problemas de visa y restricciones de ingreso para personas vinculadas al Mundial. Casos como el de Breel Embolo, quien tuvo complicaciones para viajar con Suiza, el árbitro somalí Omar Artan, que no pudo participar tras ser rechazado en Estados Unidos, y miembros de delegaciones sometidos a inspecciones adicionales han puesto el tema migratorio en el centro de la conversación.
México también tendría que pasar por ese filtro
Si México sigue avanzando y debe jugar en territorio estadounidense, podría enfrentarse a un escenario parecido: controles estrictos, revisiones de seguridad y protocolos reforzados para delegaciones, jugadores y personal de apoyo. Todo esto ocurre bajo una política migratoria más dura impulsada por el gobierno de Donald Trump, que ha convertido al Mundial en algo más que fútbol: también en una prueba de logística, seguridad y trato para selecciones extranjeras.
El camino podría cruzar a México con Argentina
El detalle deportivo que vuelve más interesante la historia es que México y Argentina podrían encontrarse más adelante si ambos siguen con vida. El Tri primero debe superar a Inglaterra y después tendría una ruta durísima en cuartos, mientras que Argentina avanza por el otro lado del mismo sector. Si los dos cumplen su camino, una posible semifinal entre México y la Argentina de Messi encendería todavía más un Mundial que ya mezcla fútbol, presión política y controles extremos en Estados Unidos.







