En el Pumas vs León, el árbitro central autorizó con una seña el ingreso de Ángel Azuaje apenas Cristian "Chicote" Calderón dejó el campo por lesión, pero segundos después le mostró la tarjeta amarilla al venezolano sin que este hubiera pisado siquiera el césped. La cuenta especializada en arbitraje El Cantante Guerrero calificó la sanción de "injusta" y habló de un error reglamentario producto de la falta de comunicación entre el silbante y el cuarto árbitro, que no estaba listo con el tablero electrónico en el sitio del cambio.
La confusión, sin embargo, no impidió que Pumas cerrara la noche con una goleada 3-1 sobre León que le devolvió el aire a Esteban Solari.
La banca de León fue la que encendió la mecha. Al ver que el cuarto árbitro no estaba en su posición ni con el tablero listo, el cuerpo técnico esmeralda interpretó que el venezolano se estaba "saltando" el protocolo de sustitución y reclamó con fuerza. Esa presión terminó por confundir al árbitro central, que revirtió su propia señal y sacó la amarilla para un futbolista que, técnicamente, ya tenía luz verde para pisar el rectángulo de juego.
El problema es que la Regla 3 del IFAB es clara: un sustituto solo puede entrar después de que el jugador reemplazado abandone la cancha y de recibir la señal del árbitro, y Azuaje cumplió ambos requisitos. El reglamento sí contempla la amonestación cuando alguien ingresa sin autorización, pero en este caso la señal existió, lo que deja la sanción en terreno discutible y alimenta el enojo de Pumas, que ubica el origen del problema en la coordinación interna del equipo arbitral y no en la conducta del jugador. La confusión en el terreno de juego, sin embargo, terminó siendo la menor de las preocupaciones para los universitarios esa noche.
Calderón salió lesionado al minuto 21 y quedó en evaluación médica
El "Chicote" ya venía arrastrando molestias en la pierna desde antes del cambio forzado. Al minuto 15 sacó un tiro-centro exigiendo al máximo y ahí sintió una molestia en la parte interna del muslo, cerca de la ingle; el cuerpo médico lo atendió, se levantó y siguió jugando, dando la impresión de que el susto había quedado atrás. La ilusión duró poco: en un nuevo arranque, al minuto 21, la molestia regresó con más fuerza y el lateral no pudo continuar, obligando a Solari a mandar a Azuaje de emergencia.
Con ese antecedente sobre la mesa, la pregunta obligada es cuánto tiempo estará fuera. En el fútbol profesional, las lesiones musculares de este tipo se dividen en tres grados: la fibrilar leve (grado 1) suele dejar entre 1 y 2 semanas fuera de las canchas; la rotura parcial (grado 2) se mueve entre 3 y 6 semanas; y la rotura completa (grado 3) puede significar 2 o hasta 3 meses de baja. El patrón de la jugada —molestia previa, intento de seguir y agravamiento al exigir de nuevo— apunta a un cuadro de grado 1 o 2, así que, de forma tentativa y sin parte médico oficial todavía, lo más probable es una ausencia de entre 1 y 3 semanas, aunque eso solo se confirmará con la resonancia magnética en las próximas 24 a 48 horas. Sin embargo, en ámbitos generales, la afición de Pumas tuvo una gran noticia esta noche.
Pumas volvió a la victoria y Solari tuvo que reajustar el esquema
Más allá del enredo arbitral y del parte médico pendiente, Pumas cerró la noche con motivos para respirar: el 3-1 ante León cortó una racha de cuatro partidos sin ganar y le dio un respiro vital al proyecto de Solari en el banquillo. El triunfo, eso sí, dejó también una enfermería cada vez más llena, porque a la baja de Calderón se suman las de Sebastián Córdova, César "Chino" Huerta y Antonio Leone, todas ya sensibles para el club.
El golpe llega en mal momento porque tampoco hay laterales izquierdos nominales disponibles: Álvaro Angulo también está lesionado, así que el técnico argentino deberá decidir entre confiar en el juvenil Azuaje en esa posición o modificar la línea de tres centrales para plantear un bloque más replegado de cara al próximo Clásico ante Chivas. Lo único seguro, por ahora, es que Solari tendrá que improvisar contra el reloj.







