Keylor Navas ha sido el elemento más importante de los Pumas de la UNAM en su camino hacia la final del torneo Clausura 2026. El equipo felino mantuvo una postura muy defensiva durante toda la Liguilla, una estrategia que los llevó hasta la serie por el título teniendo al guardameta costarricense como una de sus máximas figuras; sus atajadas impresionantes le brindaron seguridad al conjunto universitario y en varias ocasiones logró mantener su arco en cero, lo cual benefició directamente el estilo de juego discreto implementado por el director técnico Efraín Juárez ante sus rivales.

El destacado desempeño de Keylor Navas con Pumas

El arquero centroamericano ha tenido un desempeño sobresaliente con Pumas en este 2026, aportando su jerarquía internacional, liderazgo y seguridad bajo los tres postes. Sus intervenciones providenciales han sido la clave para resolver partidos cerrados en la Liga MX, especialmente en las fases de eliminación directa. El guardameta de Costa Rica se consolidó como el máximo referente de la zaga, transmitiendo confianza a sus compañeros y manteniendo al equipo competitivo en los momentos de mayor presión.

Las críticas a la propuesta defensiva de Efraín Juárez

Por su parte, el estratega Efraín Juárez recibió diversas críticas durante la Liguilla debido al planteamiento conservador que mostró con la escuadra de la UNAM en varios compromisos importantes. El sistema táctico del entrenador priorizó el orden defensivo y las transiciones rápidas, dejando en un segundo plano la propuesta ofensiva o la posesión del balón. Aunque esta fórmula logró darle solidez atrás y efectividad en el resultado, una parte de la afición auriazul esperaba un estilo de juego más agresivo y dominante para una fase tan decisiva del campeonato mexicano.

El camino de la UNAM en la fase final del Clausura 2026

Los del Pedregal tuvieron una participación muy particular en la Liguilla del Clausura 2026, destacando notablemente más por su disciplina táctica que por su contundencia de cara al arco rival. El equipo registró pocos goles anotados, protagonizó compromisos sumamente cerrados y dependió en demasía del contragolpe. A pesar de que la plantilla mostró una gran intensidad y orden en cada línea, le costó generar oportunidades claras de peligro, lo que obligó a extremar precauciones en la última zona del campo.