David Faitelson comparó al América de Guillermo Almada con el equipo que dirigió Leo Beenhakker en la temporada 1994-1995 y apuntó al título como la diferencia que puede separar a ambos proyectos. “¿El América de Beenhakeer? ¿El América de Almada? La diferencia será el título… El del holandés no ganó nada”, comentó el periodista en redes sociales. La reflexión llega después del buen arranque de las Águilas en el Apertura 2026, donde el entrenador uruguayo ha construido un equipo protagonista, con capacidad ofensiva y aspiraciones de campeonato.

El América de Beenhakker dejó una huella profunda entre los aficionados por su propuesta ofensiva y la calidad de sus figuras. En 31 partidos de aquella campaña, el conjunto azulcrema consiguió 18 victorias, nueve empates y apenas cuatro derrotas, con 78 goles a favor. Pese a esos números, el técnico neerlandés salió del club en abril de 1995, antes de completar la temporada, y el equipo no pudo coronar aquella etapa con un campeonato de Liga MX. Por eso, la comparación de Faitelson no se limita a las estadísticas: pone en discusión qué tan importante es transformar el espectáculo en resultados definitivos.

El América de Beenhakker brilló sin título

Aquel plantel contaba con figuras como François Omam-Biyik, Kalusha Bwalya, Luis Roberto Alves ‘Zague’, Joaquín del Olmo y un joven Cuauhtémoc Blanco. La combinación de talento mexicano y refuerzos extranjeros permitió desarrollar un futbol vertical, agresivo y con mucha presencia en el área rival. El ataque generaba abundantes ocasiones, una identidad que todavía forma parte de la memoria americanista. Su rendimiento alimentó la expectativa de una campaña histórica, aunque la salida del entrenador interrumpió el proyecto antes de que pudiera conocerse su verdadero techo competitivo.

El contexto también era distinto al actual. Beenhakker no tuvo la oportunidad de cerrar aquella etapa en el banquillo y demostrar si su equipo podía sostener el nivel hasta conquistar la Liga MX. Almada, en cambio, dispone de una plantilla que combina experiencia, futbolistas consolidados y alternativas ofensivas para afrontar la fase final. La exigencia en Coapa, sin embargo, permanece: el resultado define las temporadas y se mide en títulos, especialmente para un club acostumbrado a competir por ellos.

Almada quiere superar a Jardine y Beenhakker

El equipo de Almada presenta una propuesta marcada por la intensidad, la presión para recuperar el balón y la búsqueda constante del arco rival. Tras 11 jornadas del Apertura 2026, América sumaba 24 puntos y 27 goles, cifras que lo colocaron entre los conjuntos más productivos del torneo. Su victoria por 5-3 ante León reforzó su propuesta ofensiva, aunque los tres tantos recibidos también expusieron aspectos defensivos que el propio entrenador uruguayo reconoció como tareas pendientes. La diferencia con Beenhakker no se resolverá únicamente con goles: el equipo tendrá que mantener el equilibrio cuando lleguen los partidos de eliminación directa.

La referencia inmediata es André Jardine, quien consiguió el tricampeonato de Liga MX con los títulos del Apertura 2023, Clausura 2024 y Apertura 2024. Su América combinó control de la posesión, circulación paciente y eficacia en los momentos decisivos para consolidar una de las etapas más exitosas de la historia del club. Almada tiene ahora el desafío de construir su propia identidad y competir con ese antecedente reciente, además de la sombra histórica de Beenhakker. Como plantea Faitelson, el juicio definitivo llegará cuando las Águilas disputen el campeonato.