El dardo de Gabriel Milito a Érick Gutiérrez tras la purga masiva en el vestidor de Chivas
El mensaje del entrenador argentino tenía un destinatario aún más específico.
El mensaje del entrenador argentino tenía un destinatario aún más específico.
El debut victorioso de Chivas ante Pachuca quedó en segundo plano tras las explosivas declaraciones de Gabriel Milito, quien justificó la salida de los referentes del club con una frase que sacudió los cimientos de Verde Valle. El estratega argentino fue brutalmente honesto al señalar que la limpieza del plantel, que incluye a más de 12 futbolistas, se debió a que muchos de ellos simplemente “no toleran la suplencia”. Según reveló esta mañana el periodista José María Garrido en "Fútbol con Cerebro", estas palabras tenían un destinatario con nombre y apellido: Érick Gutiérrez. El comunicador confirmó que el "Guti" fue el principal señalado por generar fricción al no aceptar su nuevo rol como jugador de reparto, una actitud que el técnico no estaba dispuesto a permitir en su proceso. Esta falta de profesionalismo ante la adversidad terminó por sellar su salida del Rebaño, pero lo que se desveló sobre el ultimátum que Milito le dio a todo el grupo fue todavía más revelador.
Esa advertencia inicial de Milito buscaba erradicar cualquier rastro de inconformidad que pudiera pudrir la dinámica grupal desde los entrenamientos diarios en Guadalajara. El técnico fue tajante al explicar que prefiere un plantel corto pero comprometido: “Para no afectar la dinámica del día a día, en esos casos es mejor que salgan a jugar. Hay jugadores que no toleran la suplencia, porque es muy difícil mantenerse positivo cuando no se juega”. El argentino dejó claro que no quería "caritas" ni gestos de desaprobación en el banco de suplentes, una política de tolerancia cero que terminó por expulsar a los jugadores más caros de la nómina. Sin embargo, lo que confesó Garrido sobre la verdadera razón por la cual el rendimiento de Gutiérrez cayó en picada fue todavía más revelador.
Sinceridad brutal: Milito prefirió calidad sobre cantidad en el mediocampo
Lo ocurrido en las charlas privadas entre el técnico y el futbolista sinaloense fue un ejercicio de honestidad que terminó por romper la relación profesional de forma definitiva. José María Garrido explicó que Milito notó un descenso considerable en el nivel del "Guti", lo que sumado a su actitud negativa, lo convirtió en un elemento prescindible para el Clausura 2026. El técnico le comunicó de frente que arrancaría muy por detrás en la consideración táctica y que, ante el escenario de roce constante que el jugador estaba provocando, lo mejor era que buscara otro destino fuera de la institución. Esta decisión de priorizar la armonía sobre el renombre ha rediseñado el rostro de Chivas, aunque lo que se desveló sobre la diferencia entre el caso de Gutiérrez y la situación de Alan Pulido fue lo que realmente desató el misterio.
Esa distinción entre los "cepillados" es fundamental para entender la mano dura de Milito, ya que mientras unos salieron por falta de minutos, otros lo hicieron por faltas graves al reglamento interno. Según el reporte de José María Garrido, el caso de Alan Pulido no tiene nada que ver con la tolerancia a la suplencia, sino con constantes actos de indisciplina fuera del campo. Mientras juveniles como Teun Wilke aprovechaban sus oportunidades ante las lesiones, el delantero mundialista se mostraba de fiesta por la ciudad, lo que agotó la paciencia del cuerpo técnico y la directiva. Esta doble vara para medir las salidas ha dejado claro que en este nuevo Guadalajara nadie es intocable, pero lo que dijo luego el insider sobre el ahorro millonario que representan estas bajas fue lo que finalmente reveló la incógnita.
El fin de los intocables: Chivas prioriza la disciplina sobre los salarios altos
Esa incógnita sobre el impacto financiero de la purga fue revelada por el propio Garrido, quien señaló que las salidas de Mozo, Pulido y Gutiérrez liberan una masa salarial estratosférica que el club no estaba dispuesto a seguir pagando por jugadores que solo generaban fricción. Milito ha ganado la primera batalla al demostrar que el equipo puede funcionar y ganar sin los nombres rimbombantes que antes condicionaban las alineaciones. La directiva ha respaldado totalmente la visión del estratega, entendiendo que la "calidad sobre cantidad" es el único camino para devolverle la identidad competitiva al Rebaño Sagrado.