Cruz Azul planea construir un estadio propio con una inversión menor a los 300 millones de dólares que usó Grupo Ollamani para la remodelación del Estadio Banorte. La directiva cementera busca un reducto con tecnología moderna y con instalaciones funcionales para sus aficionados. El proyecto pretende convertirse en el nuevo hogar permanente de La Máquina y representar una inversión controlada para la institución. La diferencia económica con el inmueble de Santa Úrsula será uno de los principales puntos del proyecto, pero con visión al futuro en una posible candidatura para el próximo Mundial y otros eventos.

Cruz Azul quiere un estadio moderno

La intención es construir un inmueble moderno sin realizar una inversión similar. El proyecto contempla tecnología actual, accesos funcionales y espacios diseñados para mejorar la experiencia de los aficionados. La Máquina también busca que el estadio se convierta en un patrimonio propio y reduzca su dependencia de otros recintos. La estrategia financiera consiste en mantener una obra de menor costo, pero con infraestructura suficiente para albergar partidos de alto nivel, sobre todo porque México apostaría por ser sede del Mundial 2029, como también podría aspirar al Mundial 2038.

La Máquina le dirá adiós al Azteca

Aunque el inmueble recibió una transformación completa para cumplir con los requisitos internacionales de la FIFA, la idea de Cruz Azul es olvidarse del Coloso de Santa Úrsula y tener su casa propia. El Estadio Azteca sufrió varias modificaciones, como nuevas butacas, pantallas de alta definición, un sistema de sonido con 500 bocinas y un césped híbrido. También se construyeron nuevas áreas VIP. El estadio quedó con una capacidad aproximada de 87 mil 500 espectadores. Pero ahora Cruz Azul quiere su propia casa, donde el espacio será más acogedor y quieren que sea la fortaleza para el conjunto cementero en busca de alcanzar los primeros lugares como uno de los clubes más laureados de México.

El Estadio Azul, la nueva casa de la Máquina

El nuevo estadio será importante para Cruz Azul porque permitirá al club contar con una casa propia. La institución busca que el recinto tenga identidad celeste y esté diseñado alrededor de las necesidades de sus aficionados. El proyecto contempla accesos eficientes, comodidad y tecnología moderna. También se plantea incorporar elementos de sustentabilidad. A diferencia del Estadio Banorte, la obra no estaría enfocada principalmente en cumplir con las exigencias de una Copa del Mundo. La prioridad será ofrecer un espacio funcional para los partidos de La Máquina y otros eventos durante el año.

El proyecto sigue en marcha

Cruz Azul todavía debe avanzar en las distintas etapas necesarias para concretar la construcción de su estadio. La directiva mantiene como objetivo levantar un inmueble moderno con una inversión menor a la realizada en el Estadio Banorte. El reto será equilibrar capacidad, tecnología, comodidad y costos. La Máquina busca crear un patrimonio propio sin comprometer sus recursos financieros. Si el proyecto mantiene esta línea, el nuevo recinto representará una alternativa más austera frente a los 300 millones de dólares destinados a transformar el escenario de Santa Úrsula para el Mundial.