Es un partidito armado para Lío Messi”, disparó Rafa Márquez Lugo tras la coronación del argentino en la Campeones Cup ante Cruz Azul. El excampeón mexicano fue más allá y aseguró que en estos partidos “pierdes más de lo que te da” la logística. “El trato que les dieron fue pésimo” y “dejó mucho que desear”, sentenció sobre la organización que recibió La Máquina en Miami, en medio de un título 49 para el capitán de Inter Miami.

El Inter Miami venció 2-0 a Cruz Azul en el Nu Stadium con gol de cabeza de Messi, su tanto 100 con las Garzas, y un cierre de Casemiro, en un partido pactado por MLS y Liga MX en la ventana entre la Jornada 8 y 9 del Apertura 2026. La Máquina llegó como campeón de Campeón de Campeones y con una racha de tres triunfos consecutivos, pero salió de Florida sin el trofeo y, según Márquez Lugo, sin las condiciones mínimas para competir de igual a igual. Esa misma inconformidad fue la que también encendió la crítica de otro comentarista.

El problema, según los críticos, no es solo futbolístico sino de fondo: la Campeones Cup se juega en cancha, fecha y condiciones que favorecen sistemáticamente al equipo de la MLS, con Miami como sede fija y Cruz Azul obligado a viajar en medio de su calendario doméstico. Eso alimenta la narrativa de que el torneo funciona más como vitrina para Messi que como una competencia pareja entre ligas. Ahí es donde entró Rubén Rodríguez con una crítica todavía más directa hacia la dirigencia mexicana.

La razón detrás de los comentarios

Rubén Rodríguez fue tajante: “Es un partido chicharronero, ni la Leagues Cup”. El comentarista apuntó directamente a Mikel Arriola, presidente de la Liga MX, al señalar que “en vez de tomarse fotito”, debería “levantar la mano” y “exigir más por los mexicanos”. La crítica resume el fondo del reclamo: para varios analistas, la Liga MX cede terreno mediático y competitivo a cambio de compartir cartel con Messi, sin negociar mejores condiciones para sus equipos ni para el prestigio del torneo.

Cruz Azul, Huiqui y el manejo de la derrota

A diferencia de otros cruces polémicos de Messi en México, como el histórico encontronazo que tuvo con el cuerpo técnico de Rayados en un vestuario tras una eliminación de Concachampions, esta vez no se reportó ningún roce directo entre el argentino y Joel Huiqui. El técnico celeste, de hecho, había insistido antes del partido en que la esencia de su equipo sería “enfocarse en lo mejor de nosotros”, una postura conciliadora que contrasta con el tono combativo de comentaristas como Márquez Lugo y Rodríguez, más interesados en el trato institucional que en lo ocurrido dentro de la cancha.

Por ahora, la Campeones Cup se queda en Miami y la queja mediática en México. Lo que todavía no ocurre es una respuesta pública de Mikel Arriola o de la directiva de la Liga MX ante los señalamientos de trato desigual. Si la presión de comentaristas como Márquez Lugo y Rodríguez escala, el debate podría trasladarse de las redes sociales a una revisión real de las condiciones bajo las que México acepta medirse a Messi cada año.