Con estadio vacío, así está jugando Rayados vs Xelajú en la Concacaf Champions Cup

El juego sigue sin producir emociones más allá del gol de Fimbres

Rayados lo va ganado de momento con gol de Fimbres

Rayados lo va ganado de momento con gol de Fimbres

Rayados volvió al Gigante de Acero para enfrentar a Xelajú con la obligación de responder en la cancha y también en la tribuna. Durante la transmisión, Fernanda Cortez de FOX recordó que en noviembre de 2019 apenas 2,158 aficionados presenciaron aquella dolorosa final perdida, una cifra que quedó marcada como símbolo de desencanto. Esta vez la historia parecía distinta, porque, aunque el inicio lucía semivacío, poco a poco la afición ha ido ocupando los asientos hasta rondar los 10 mil espectadores. El contraste no solo habla de números, también de ánimo colectivo, y ese termómetro emocional explica mucho de lo que hoy vive el club regiomontano.

Un castigo silencioso desde la grada

El ambiente en Monterrey no es casualidad. Rayados viene de caer por la mínima ante América y de empatar en la ida frente a Xelajú, un resultado que dejó sensación de superioridad desperdiciada. La irregularidad ha provocado que parte de la afición tome distancia, enviando un mensaje claro al equipo: la paciencia no es infinita. El Gigante de Acero, acostumbrado a vibrar en noches de Concacaf, ahora se convierte en un espacio de evaluación, donde cada error pesa el doble. Sin embargo, mientras en casa se percibe cautela, del otro lado apareció una muestra de pasión que sorprendió a propios y extraños.

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El respaldo chapín que cruzó fronteras

Se estimó la presencia de alrededor de mil 500 seguidores de Xelajú en territorio regiomontano, una cifra significativa considerando la distancia. Roberto Hernández, técnico del conjunto guatemalteco, no ocultó su admiración por el respaldo de su gente. Destacó que ver camisetas y banderas en distintos puntos del estadio era una señal de compromiso y pertenencia. Para el estratega, que sus aficionados viajen con la ilusión de escribir historia convierte el partido en algo más que un simple trámite internacional. Esa energía visitante añadió un ingrediente especial a la noche, pero también conectó con la memoria personal del entrenador.

Un recuerdo que vuelve al Gigante

Antes del encuentro, Hernández compartió una frase cargada de significado al recordar su última visita al estadio cuando dirigía a Monarcas Morelia. Aquella vez ganó 2-1 y logró salvar al equipo del descenso en 2017, un episodio que marcó su carrera. Incluso bromeó con Jesús López al mencionar que el destino parecía traerlo de vuelta a esa cancha en momentos decisivos. Aunque reconoció la carga emocional del recuerdo, dejó claro que ahora el reto es distinto y que su equipo llega con la convicción de abrir una nueva página en su historia. Esa mezcla de nostalgia y ambición elevó la narrativa del partido a otro nivel.

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Más que un partido, una prueba de carácter

Para Rayados, el duelo no solo representa el pase a la siguiente fase, también es una oportunidad para reconciliarse con su gente. El equipo va ganándolo uno a cero con anotación de Iker Fimbres a pase Anthony Martial. Del otro lado, Xelajú aún apela a la ilusión de romper pronósticos y respaldado por una afición que ya ganó protagonismo desde la grada.

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