Paúl Aguilar reveló que su llegada al Club América en 2011 tuvo un significado mucho más profundo de lo que podía imaginarse, porque detrás de ese fichaje estaba un sueño que había compartido con su padre desde niño. El exdefensa recordó que siempre fue americanista y que su papá también tenía un enorme cariño por las Águilas, al grado de que, cuando falleció, su familia decidió enterrarlo con una playera del América. Años después, Aguilar tuvo la oportunidad de vestir esos mismos colores y cumplir una meta que llevaba toda su vida esperando. Además, su etapa con el club terminó siendo exitosa en lo deportivo, con varios títulos y una gran cantidad de partidos disputados que lo convirtieron en un referente de la institución.

Durante la conversación, Aguilar explicó que en su familia existía una división muy marcada entre aficionados del América y Cruz Azul, pero que su padre fue quien le inculcó desde pequeño el amor por las Águilas. El exfutbolista recordó además los momentos que compartían juntos, especialmente los paseos a los ríos para pescar, una actividad que formaba parte de sus recuerdos familiares. Por eso, cuando recibió la oportunidad de llegar al conjunto azulcrema, entendió que estaba ante algo que iba mucho más allá de una decisión profesional y que tendría un peso especial para el resto de su carrera, algo que terminaría reflejándose también en sus números.

La playera del América que acompañó a su padre

Aguilar contó que uno de los recuerdos que más lo marcó ocurrió precisamente después del fallecimiento de su padre. Como muestra de ese amor que ambos tenían por el equipo, su familia decidió colocarle una playera del América antes de enterrarlo. “Falleció mi jefe y lo tuvimos que enterrar con una playera del América”, relató el exjugador. Para él, aquel momento representó la última expresión de una pasión que su padre le había transmitido desde pequeño y que terminó acompañándolo hasta su etapa como futbolista profesional.

El exdefensa también recordó las actividades que compartía con su padre cuando todavía estaba con vida. Los paseos a los ríos para pescar eran parte de esos momentos familiares y Aguilar contó incluso que alguna vez se encontró con un pez de gran tamaño mientras utilizaba el visor. Son recuerdos que hoy tienen otro significado, porque fueron parte de la relación que terminó convirtiéndose en la base de su amor por el América. La camiseta que acompañó a su padre en su despedida quedó así ligada para siempre a la historia que Aguilar construiría posteriormente con las Águilas, donde consiguió levantar títulos y disputar cientos de encuentros.

Cumplió el sueño de defender los colores

La llegada de Aguilar al América se produjo en 2011 y coincidió con la incorporación de jugadores como Jesús Molina y Christian ‘Chucho’ Benítez. Su paso por el conjunto azulcrema se extendió durante prácticamente una década y le permitió disputar más de 300 partidos oficiales, además de conquistar siete títulos con la institución. Entre ellos estuvieron los campeonatos de Liga MX del Clausura 2013, Apertura 2014 y Apertura 2018, además de trofeos de Concacaf y Copa MX, convirtiéndose en uno de los laterales más importantes de su generación en el club.

“Cuando voy a América, llegar al equipo que había soñado yo, la verdad eso sí es verídico, era mi sueño”, confesó Aguilar al recordar aquel momento. El exjugador dejó claro que cumplir ese objetivo no solamente representó alcanzar una meta deportiva, sino también llevar consigo una parte de la historia familiar que había construido con su padre. Por eso, cada vez que saltaba al campo con la camiseta azulcrema, existía un significado adicional detrás de esos colores: estaba cumpliendo un sueño propio, pero también honrando aquello que su papá le había inculcado desde pequeño, mientras construía una trayectoria que lo dejó como uno de los futbolistas recordados de la época reciente del América.