Daniel “Ruso” Brailovsky podría implementar tres cambios fuertes en el América si asumiera el control deportivo de Coapa: un filtro más exigente para los refuerzos, una revisión de las posiciones de los jugadores y una competencia interna mucho más dura por la titularidad. La discusión llega justo cuando Guillermo Almada todavía intenta encontrar su mejor funcionamiento y existen futbolistas que han mostrado públicamente sus preferencias sobre dónde quieren jugar. El caso más claro es Israel Reyes, quien explicó que actualmente se siente más cómodo como defensa central, después de ser utilizado por el técnico uruguayo como central, mediocentro y lateral derecho.
La situación toma todavía más fuerza porque América enfrenta al Cruz Azul en un amistoso en San Diego, apenas unas semanas después del 4-3 que La Máquina consiguió ante las Águilas en Liga MX. El partido se disputará en el Snapdragon Stadium y servirá a Almada para observar a su plantilla y, especialmente, a los refuerzos defensivos Santiago Bueno y Santiago Ramos Mingo, quienes tendrían sus primeros minutos con el equipo. En medio de esa prueba aparece también Miguel Borja, quien atraviesa un inicio goleador que cambió rápidamente la conversación alrededor del ataque azulcrema.
Almada tiene una pelea táctica que el Ruso tendría que resolver
Uno de los primeros cambios podría ser precisamente definir mejor los roles dentro del plantel. Israel Reyes ya dejó claro que la posición en la que más cómodo se siente es la de defensa central: “actualmente la que más he desarrollado es la central”, explicó el jugador durante la Fecha FIFA. Sus palabras fueron interpretadas por algunos aficionados como una indirecta hacia Almada, aunque el mexicano no mencionó al entrenador ni presentó su comentario como una confrontación. El contexto sí resulta relevante porque el técnico lo ha utilizado en distintas zonas del campo y ahora deberá decidir nuevamente dónde encaja mejor. Para una eventual dirección deportiva encabezada por Brailovsky, tener jugadores fuera de su posición natural sería un asunto que tendría que revisarse junto con el cuerpo técnico.
La segunda modificación estaría relacionada con los fichajes. La defensa es precisamente la zona donde América realizó movimientos importantes y donde Almada tendrá una prueba inmediata contra Cruz Azul. Santiago Bueno y Santiago Ramos Mingo fueron incorporados después de las dificultades que el cuerpo técnico detectó en esa zona y ahora aparecen como alternativas para modificar la competencia interna. La idea de una eventual gestión del “Ruso” sería que cada contratación tenga una función concreta: llegar para competir por un puesto, elevar el nivel de la plantilla y no solamente aumentar el número de jugadores disponibles. El amistoso de esta noche será una primera oportunidad para observar si esas nuevas piezas pueden cambiar una defensa que ya recibió cuatro goles en aquel reciente Clásico Joven.
Borja cambió la conversación y América tiene un nuevo argumento ofensivo
En ataque, Miguel Borja está aportando justamente el tipo de producción que cualquier dirección deportiva quiere encontrar en un refuerzo. El colombiano suma tres goles en apenas 38 minutos jugados en el Apertura 2026, según TUDN, y convirtió en su debut contra Cruz Azul antes de marcar un doblete frente a Chivas. Su promedio inicial resulta especialmente llamativo porque prácticamente necesitó pocos minutos para convertirse en uno de los principales argumentos ofensivos del América. Otro reporte eleva su producción a cuatro goles en sus primeros tres partidos con las Águilas, por lo que el delantero llega al amistoso de San Diego con una racha que vuelve a poner el foco sobre su capacidad para resolver partidos.
El tercer cambio sería entonces hacer que la competencia interna dependa mucho más del rendimiento inmediato. Borja ya está mostrando que un delantero puede ganarse protagonismo con goles, mientras que en defensa los nuevos refuerzos tendrán que demostrar por qué fueron contratados. Incluso el regreso de Luis Ángel Malagón después de su lesión representa otra competencia importante en el arco, mientras Rodolfo Cota venía ocupando el puesto. Si Brailovsky llegara a tener ese poder deportivo, la lógica podría ser sencilla: quien produzca tendrá argumentos para jugar y quien no alcance el nivel tendrá que pelear nuevamente por su lugar.








