Gabriel Milito no defendió a Luis Romo después de la derrota ante Querétaro porque quisiera minimizar su terrible error, sino porque entendió que proteger públicamente al capitán también era una manera de proteger a todo Chivas. El mediocampista perdió la pelota en la salida al minuto 12 y Alí Ávila convirtió el 1-0, una equivocación que cambió completamente el partido y dejó al Guadalajara obligado a remar desde muy temprano; aun así, Milito evitó convertirlo en el responsable público del 0-2 porque sabe el peso que tiene dentro del grupo. Romo no es un jugador cualquiera: es el capitán, uno de los referentes del vestidor y una pieza que el entrenador ha utilizado prácticamente sin descanso.

La decisión del técnico argentino tiene lógica desde la gestión de un vestidor. Si Milito hubiera señalado a Romo frente a los medios después de una falla tan evidente, el debate podía pasar rápidamente de un error futbolístico a un problema de confianza, especialmente porque el jugador tiene una responsabilidad diferente al resto por su condición de capitán. Por eso, Milito eligió cerrar filas y recordó que este tipo de jugadas normalmente Romo las resuelve correctamente, además de asegurar que “nada va a cambiar mi opinión” sobre él como futbolista. El entrenador también dejó claro que el propio Romo fue “el primero y el más jodido” por lo sucedido, una manera de respaldarlo sin negar que la equivocación existió.

Romo tiene números para explicar por qué Milito lo protege

La defensa de Milito tampoco aparece de la nada. Romo ha jugado los 10 partidos de Liga MX del Apertura 2026 y suma 900 minutos, todos como titular, con una asistencia registrada en el torneo. Es decir, ha estado disponible durante cada minuto de la campaña liguera de Chivas y se ha convertido en una pieza permanente dentro de la estructura del entrenador. Además, en la temporada anterior disputó 28 partidos de Liga MX con Guadalajara, con un gol y dos asistencias. Sacarlo del proyecto emocionalmente por una jugada sería contradictorio con la confianza que Milito ha demostrado durante meses.

Y existe otro elemento que hace todavía más entendible el respaldo: Chivas reconoce oficialmente a Romo como uno de sus principales referentes y líderes, destacando su capacidad para desempeñarse como mediocampista, líbero o defensor central y, sobre todo, su influencia sobre los jugadores jóvenes. El propio club ha señalado que su experiencia y personalidad lo convierten en una guía para las nuevas generaciones y en un futbolista importante dentro del vestidor. Por eso, el error ante Querétaro debe corregirse, pero convertir al capitán en el chivo expiatorio podría terminar siendo más perjudicial para el grupo que la propia equivocación que provocó el primer gol.

Chivas sigue tercero y tendrá un calendario que puede cambiar todo

Chivas llega al parón de Fecha FIFA en el tercer lugar del Apertura 2026 con 18 puntos, producto de cinco victorias, tres empates y dos derrotas, con 17 goles a favor y 10 en contra para una diferencia de +7. El Guadalajara está a dos puntos de Toluca y América, que comparten el liderato con 20 unidades, por lo que la derrota ante Querétaro no sacó al equipo de la pelea por la parte alta. De hecho, el Rebaño conserva una posición privilegiada después de 10 jornadas, aunque ahora tiene que responder ante la presión de equipos como Querétaro, León y Atlas, todos con 17 puntos.

El calendario que viene será determinante para comprobar si el respaldo de Milito a Romo se traduce también en una reacción colectiva. Chivas regresará el sábado 10 de octubre para visitar al Atlas en el Clásico Tapatío, y después tendrá tres partidos consecutivos que pueden moverlo tanto hacia la cima como hacia los puestos de persecución: recibirá a Tigres el 17 de octubre, enfrentará a Necaxa el 20 y visitará a Monterrey el 24. Después todavía tendrá a Atlante, León y Cruz Azul antes de cerrar la fase regular. Con 18 puntos y apenas dos unidades de distancia respecto al liderato, cada uno de esos encuentros tendrá un peso enorme en la clasificación.