Jorge Campos y Guillermo Ochoa, el eterno debate sobre el mejor portero mexicano

Alegría y desfachatez contra seguridad y constancia forman el uno a uno entre dos de los mejores porteros de México

Alegría y desfachatez contra seguridad y constancia forman el uno a uno entre dos de los mejores porteros de México

Alegría y desfachatez contra seguridad y constancia forman el uno a uno entre dos de los mejores porteros de México

Editado:

La portería es, posiblemente, la posición en la que menos ha sufrido la Selección Mexicana desde hace varias décadas. Debajo de los tres palos del ‘Tri’ han pasado nombres que se quedaron grabados en la memoria, pero hay un par que en los últimos años han entrado en un partido aparte entre aficionados y periodistas que discuten sobre quién es el mejor: Jorge Campos y Guillermo Ochoa.

De acuerdo con la última lista de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS por sus siglas en inglés), el guerrerense es el 34 en todo el mundo, mientras que el jalisciense ocupa la posición 48, números que para muchos pueden ser infundados, en especial dependiendo de la época de nacimiento y niñez de cada persona enfrascada en el debate por elegir al número uno entre los unos de México.

Para los que crecimos con el fútbol de los años noventa es incuestionable que el ‘Brody’ marcó un antes y un después con su característica forma de vestir que era congruente con su idea de jugar para divertirse, como demostró en sus múltiples escapadas o cambios en los que pasaba, inadvertidamente, del arco a la delantera, donde no fue menor su desempeño e incluso obligó a la FIFA a cambiar las reglas por sus actuaciones, la misma FIFA que no duda en tenerlo como invitado de honor en sus competencias y reuniones más importantes. Además, Campos fue un revolucionario antes del boom del fútbol moderno, aportando colorido a distintas marcas, campañas y comerciales como lo hacía con sus uniformes de surf que le recordaban la playa donde empezó a jugar y fue descubierto por Pumas en un verano de pretemporada.

Por su parte, las generaciones más jóvenes, aquellas que crecieron y reafirmaron su amor por la pelota y la portería en los últimos Mundiales, no dudan en declarar que ‘Memo’ es superior, argumentando su paso por distintos equipos europeos y las actuaciones incuestionables que tiene cada que juega un partido mundialista, donde explota al máximo su capacidad sobre la línea y se convierte en un muro infranqueable. Ochoa es más un símbolo de trabajo y dedicación antepuestos al juego por el juego y también el rostro de múltiples compañías que saben aprovechar el impulso de su presencia como ídolo futbolero. Y aunque el debate puede continuar casi de forma interminable, la decisión es un penal personal en el que cada uno decide de qué lado poner el balón ante dos de los mejores atajadores nacidos en México.

Herencia de grandes nombres

Mención aparte, la herencia de Campos y Ochoa no sería posible sin compañeros, antecesores e ídolos con los que crecieron, entrenaron o incluso pelearon la titularidad, nombres entre los cuales destacan Ignacio Calderón, Antonio Carbajal, Pablo Larios, Pilar Reyes, Óscar Pérez, Adolfo Ríos y Oswaldo Sánchez, todos ellos defensores de la cabaña del ‘Tri’, pero en un escalafón debajo de dos de los máximos referentes del fútbol mexicano.

Sigue leyendo