México tuvo una oportunidad para ponerse en ventaja ante Perú, pero una polémica decisión arbitral terminó dejando la jugada sin sanción. En una acción dentro del área peruana, Isaías Violante sacó un remate que impactó en la mano de Marcos López, quien tenía el brazo separado de su cuerpo. Los jugadores mexicanos reclamaron inmediatamente una pena máxima, pero el árbitro dejó seguir el juego y el VAR tampoco provocó una revisión en el monitor. La acción ocurrió antes del 0-1 de Jairo Vélez, que llegó al minuto 26 después de un error de Jeremy Márquez. Así, una jugada que pudo darle a México la posibilidad de adelantarse terminó convirtiéndose en uno de los principales reclamos del partido.

La polémica se centró en la posición del brazo de López y en si el contacto debía considerarse una mano sancionable. La interpretación difundida durante la transmisión apuntó a que el defensor peruano estaba ampliando el volumen de su cuerpo, argumento utilizado para cuestionar la decisión de no señalar penal. Además, surgió el reclamo de que López ya estaba amonestado y que una eventual tarjeta amarilla por la infracción habría significado su expulsión. Sin embargo, una mano no implica automáticamente una segunda amarilla: la sanción disciplinaria depende de las circunstancias concretas de la acción. Lo que sí quedó fue la discusión sobre por qué el VAR no llamó al árbitro para revisar una jugada que podía tener consecuencias importantes.

Marcos López quedó en el centro de los reclamos

Marcos López fue titular con Perú y terminó convertido en uno de los protagonistas de la polémica. Después del remate de Violante, el balón impactó en su brazo dentro del área y México pidió penal de inmediato. El árbitro consideró que la acción no era suficiente para sancionar la pena máxima y el juego continuó. Para el Tri, el momento era especialmente importante porque estaba buscando generar peligro antes de que Perú encontrara espacios. La jugada, además, quedó registrada antes de que la Bicolor pudiera ponerse en ventaja mediante Jairo Vélez.

La situación también debe analizarse junto al contexto del partido. Rafa Márquez presentó un equipo con varios cambios respecto al empate 1-1 ante Colombia: Óscar García apareció en la portería, mientras Mateo Chávez, Everardo López, Víctor Guzmán y Jeremy Márquez formaron parte de la estructura defensiva. En el mediocampo comenzaron Denzell García, Obed Vargas y Álvaro Fidalgo, mientras Isaías Violante recibió una oportunidad en ataque. El entrenador había explicado que estos amistosos servirían para observar distintas alternativas y aumentar la competencia interna, por lo que cada acción adquirió importancia para los futbolistas que buscan consolidarse en el proceso.

México pasó del posible penal al gol de Perú

La polémica tomó todavía más fuerza por lo que sucedió después. México no pudo aprovechar aquella llegada y, al minuto 26, Jeremy Márquez perdió una pelota durante la salida desde campo propio. Perú recuperó rápidamente, Jairo Vélez atacó el espacio que quedó libre y terminó enfrentando a Óscar García, quien salió para intentar achicar. El atacante peruano definió ante el arquero y colocó el 0-1, dejando al Tri abajo en el marcador después de una secuencia que comenzó con los reclamos por la posible mano de López.

Para Rafa Márquez, el partido representó su segunda prueba como entrenador de México y volvió a mostrar aspectos que deberá corregir. Por un lado, quedó la discusión arbitral por la mano de Marcos López y la ausencia de una revisión; por otro, el equipo sufrió nuevamente por una pérdida en la salida que terminó directamente en gol. Perú llegó al encuentro después de caer 4-1 ante Estados Unidos, mientras México venía de empatar 1-1 contra Colombia. Con el marcador en contra, el Tri necesitaba reaccionar y aprovechar las alternativas ofensivas disponibles para intentar cambiar el desarrollo del partido.