México la pasó mal ante República Checa y el partido dejó una conclusión muy clara para Javier Aguirre: Erik Lira debe ser titular en los momentos importantes del Mundial 2026. El Tri se vio demasiado frágil en el primer tiempo, lejos de la seguridad que había mostrado ante Sudáfrica y Corea del Sur, y la ausencia del mediocampista de Cruz Azul se notó porque el equipo perdió equilibrio, coberturas y esa protección que muchas veces lo convierte casi en un quinto central.
México se relajó y Chequia lo aprovechó
El Tri parecía llegar con confianza de sobra tras asegurar la clasificación, pero esa tranquilidad terminó jugando en contra durante varios tramos del partido. Chequia encontró espacios, atacó con comodidad y obligó a México a defender más de lo esperado. No fue solo un tema de nombres, también de intensidad: el equipo se vio más largo, menos agresivo en la recuperación y con demasiadas dudas para controlar el ritmo desde el medio campo.
Lira es el equilibrio que no siempre se nota
La importancia de Lira se entiende cuando no está, porque su trabajo suele ser silencioso, pero fundamental. En el esquema de Aguirre, el mediocampista aporta recuperación, salida limpia y coberturas entre centrales, una función clave para que los laterales puedan soltarse sin dejar tantos huecos atrás. Antes del duelo ante Chequia ya se hablaba de su desgaste físico, junto con otros titulares, porque había recorrido más de 20 kilómetros en los dos primeros partidos del Mundial.
Aguirre tiene una advertencia antes de los 16avos
México llegó a este partido después de vencer 2-0 a Sudáfrica y 1-0 a Corea del Sur, resultados que le dieron margen para rotar, pero el susto ante República Checa también deja una lección. En fase de eliminación directa, el Tri no puede regalar un primer tiempo ni confiarse por estar clasificado. Si el equipo quiere competir de verdad en los 16avos, Lira debe volver al centro del plan: no por moda, sino porque le da orden, seguridad y una estructura que México extrañó demasiado.







