Guillermo Ochoa volvió a recordar su etapa en el futbol español y LaLiga le hizo una dinámica de preguntas rápidas sobre sus experiencias, compañeros, estadios y rivales. Entre todas sus respuestas apareció una de las que más debate puede generar: cuando tuvo que elegir al mejor jugador al que enfrentó en la competición, el mexicano se quedó con Lionel Messi, por encima de figuras como Neymar y Cristiano Ronaldo.

La elección tiene un contexto especial porque Ochoa coincidió con la época dorada de las grandes estrellas de LaLiga. El guardameta mexicano llegó a España en 2014 y posteriormente defendió al Málaga y al Granada, acumulando tres temporadas en el futbol español entre 2014 y 2017. Su etapa en la competición también quedó marcada por varias actuaciones individuales que todavía recuerda después de su retiro.

Ochoa recordó su debut y eligió a su mejor compañero

Cuando LaLiga le preguntó por el recuerdo más especial de su paso por España, Ochoa no escogió una atajada ni un resultado, sino su debut en La Rosaleda con el Málaga. El mexicano destacó el ambiente del estadio, el himno y la reacción de los aficionados, además de señalar al propio recinto malagueño como el estadio que más le impresionó durante su experiencia en España.

También hubo espacio para sus compañeros. Ochoa eligió a Roque Santa Cruz como el mejor compañero que tuvo durante aquella etapa y señaló a Weligton como el mejor defensa central con el que compartió equipo. El mexicano construyó una relación importante con ambos durante su etapa en Málaga, antes de continuar su carrera en Granada.

La atajada a Iago Aspas también quedó entre los recuerdos de Memo

Ochoa también recordó una intervención específica ante Iago Aspas en Vigo, cuando el delantero intentó superar al portero mexicano con un disparo por encima. Memo explicó que alcanzó a tocar el balón con la punta de los dedos para evitar el gol. La acción quedó entre sus recuerdos más especiales de la competición.

Sin embargo, sus mejores atajadas en LaLiga también tuvieron otros protagonistas. El mexicano colocó en primer lugar una intervención ante Las Palmas en La Rosaleda, en la que sacó a ras de piso un cabezazo; después recordó otra ante Sporting de Gijón, además de un penalti detenido en ese mismo encuentro, una acción que ubicó entre sus mejores intervenciones. Su paso por España terminó dejando una colección de actuaciones individuales que reforzaron su reputación como uno de los porteros mexicanos más importantes de su generación.