Martínez y los motivos por los que su llegada debería ilusionar a los fans de Pumas
El atacante felino posee unos extraordinarios números que podrían levantar la ilusión en Pumas.
El atacante felino posee unos extraordinarios números que podrían levantar la ilusión en Pumas.
En el conjunto universitario sabían que tras la salida del argentino y delantero de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Ignacio Dinenno, debían traer a un reemplazo de garantías, el cual pudiese equiparar la ilusión en la hinchada auriazul al igual que la tuvieron con el albiceleste que se marchó al Cruzeiro.
Es por ello, que los Pumas fueron con todo a la carga del exdelantero del Puebla, Guillermo Martínez, quien a pesar de que su nombre también estuvo en la órbita de equipos como Chivas, fueron los universitarios, los cuales a final de cuentas se terminaron haciendo de sus servicios y que mejor que de cara al inicio de un nuevo torneo.
Apodado como ‘Memote’, el romperedes firmó la temporada pasada una de sus mejores campañas, dejando espectaculares registros, los cuales sin duda alguna deberían de ilusionar a toda la afición de los Pumas, pues sus números son dignos de un delantero a la altura de lo que representa el equipo felino.
De acuerdo con la información de ‘Dataref México’, el atacante mexicano tiene varios motivos para despertar la esperanza, pues en 17 partidos que disputó obtuvo la cifra de 10 goles, además de que fue el futbolista con más goles de cabeza (4) y también el número 1 en cuanto a duelos aéreos ganados (77), sin mencionar también que fue el máximo goleador del país en este certamen.
¿Por cuántos años firmó?
El romperedes de 28 años de edad, además de que llega como esperanza, informó el periodista Sergio Sánchez, firmó su contrato hace unos días con los felinos para estar vinculado con el club por 3 años, es decir, hasta finales del 2026, no obstante, en un futuro esto podría cambiar, pues lo más seguro es que su rendimiento con los universitarios marque la pauta para decidir su futuro en el Pedregal.