Veiga compartirá el dorsal 23 con más de una leyenda del Club América
Raphael Veiga, el nuevo portador del número con los Azulcremas
Rapha Veiga podría debutar este sábado ante Rayados
La llegada de Rapha Veiga al Club América no es una incorporación más. En un mercado de transferencias poco habitual, donde las Águilas ya han perdido a dos futbolistas y se encaminan a una salida más con Rodrigo el “Búfalo” Aguirre, el arribo del brasileño despierta una expectativa especial entre la afición. Veiga aterriza como el nombre que puede devolver ilusión y equilibrio ofensivo, y desde su presentación dejó un primer mensaje simbólico al elegir el dorsal 23, un número que quizá no brilla por sí solo, pero que guarda una carga histórica que pesa dentro del club.
El significado oculto detrás del número 23
Aunque no todos los futbolistas que portaron el 23 en América se convirtieron en ídolos, la realidad es que este dorsal ha estado ligado a momentos importantes de la institución. A lo largo de los años, varios jugadores que lo vistieron dejaron huella con títulos, goles y actuaciones decisivas. Por eso, que Veiga haya optado por este número no es un detalle menor, sobre todo considerando que lo eligió porque era el mismo que utilizaba en Palmeiras, una conexión personal que ahora se entrelaza con la historia azulcrema.
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De héroes de títulos a referentes del club
Entre los nombres más recordados que portaron el 23 aparece Moisés Muñoz, el arquero que pasó a la inmortalidad con su histórico gol en la final de 2013. También está Duilio Davino, multicampeón con América y símbolo de liderazgo en una etapa dorada del club. Ambos representan cómo este número ha estado presente en momentos clave, incluso desde posiciones y roles muy distintos, lo que refuerza la idea de que el dorsal ha acompañado capítulos importantes en la narrativa americanista.
Ídolos que hicieron grande al dorsal
El número 23 también fue parte del inicio de leyendas. Cuauhtémoc Blanco, máximo ídolo del americanismo, debutó con el 37, pero fue con el 23 cuando comenzó a destacar en la década de los noventa antes de consagrarse definitivamente con el mítico 10. Otro caso emblemático es el de Kléber Boas, delantero brasileño que en 2005 se ganó el corazón de la afición con su contundencia, marcando 37 goles en 61 partidos y conquistando liga, Campeón de Campeones y un título de goleo, dejando una huella difícil de ignorar.
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La herencia del Ruso y el reto de Veiga
Daniel “Ruso” Brailovsky es quizá el nombre que más prestigio le dio al 23. El mediocampista argentino fue pieza clave de las Águilas que dominaron el futbol mexicano en los años ochenta, conquistando un tricampeonato de liga y anotando 35 goles con ese dorsal en la espalda. En años recientes, el número perdió protagonismo al ser usado por jugadores jóvenes como Emilio Lara o Antonio López, pero ahora la responsabilidad recae en Rapha Veiga, quien tiene el desafío de escribir su propia historia y demostrar que el 23 puede volver a ser sinónimo de jerarquía en el América.