El Estadio BBVA fue inaugurado en 2015, pero su historia legal comenzó antes, en 2010, cuando se estableció el acuerdo de comodato por 60 años que permite a Rayados utilizar el inmueble. Así lo explicó Willi al hablar de la estructura detrás del Gigante de Acero y señalar que el club no es propietario del estadio, sino que funciona como inquilino frente al fideicomiso que concentra la propiedad. Con 16 años transcurridos desde el inicio del acuerdo, todavía quedarían 44 años de ese periodo.

La explicación cambia la manera en que suele entenderse la relación entre Monterrey y su casa. Aunque el BBVA está completamente identificado con Rayados, el estadio y el club son estructuras diferentes. Willi señaló que la construcción se realizó mediante un fideicomiso y que fueron familias las que aportaron el capital necesario para levantar el recinto, con una inversión que, de acuerdo con sus declaraciones, alcanzó los 250 millones de dólares. El punto central es que jugar como local y ser dueño del inmueble no representan la misma situación jurídica.

La familia que estaría detrás del fideicomiso del BBVA

Willi explicó que la construcción del estadio se realizó mediante un fideicomiso en el que la familia Garza Fernández tendría la mayor participación. “La construcción del estadio se hizo un fideicomiso en donde la familia Garza Fernández son los que tienen más acciones de ese fideicomiso para la construcción”, señaló al describir la estructura utilizada para financiar el proyecto. De acuerdo con esta versión, el inmueble nació a partir de una estructura independiente del club y no como un activo construido directamente por la institución deportiva.

La inversión también ayuda a dimensionar el proyecto que terminó convirtiéndose en la casa de Rayados. Según Willi, fueron 250 millones de dólares los destinados a la construcción del estadio, cuya inauguración se produjo en 2015. El BBVA se convirtió desde entonces en uno de los principales recintos deportivos de Monterrey y en un activo asociado comercialmente con el club, pero la explicación de Willi establece una separación entre la institución que utiliza el estadio y el fideicomiso que estaría detrás de su propiedad. Esa diferencia es fundamental para entender qué ocurriría con el inmueble ante cualquier cambio en la estructura del equipo.

Rayados utiliza el estadio, pero el comodato todavía tiene 44 años

La otra parte de la explicación está relacionada con el acuerdo que permite a Rayados utilizar el recinto. Willi fue contundente al describir la relación: “El club es un inquilino. El Club de Fútbol Monterrey renta al fideicomiso”. Bajo esta explicación, el equipo utiliza las instalaciones del BBVA para sus actividades deportivas y administrativas, pero eso no significa que el Club de Fútbol Monterrey sea propietario del inmueble. El estadio, por tanto, estaría separado del patrimonio directo del club y sujeto a la estructura del fideicomiso.

El dato de los 60 años de comodato desde 2010 permite calcular cuánto tiempo resta del acuerdo señalado por Willi. En 2026 ya pasaron 16 años desde el inicio, por lo que quedarían 44 años, siempre tomando como referencia el periodo que él describió. Esto también significa que la relación entre Rayados y el BBVA todavía tiene una extensión considerable por delante. La separación entre club y estadio puede adquirir especial relevancia en el futuro, porque una eventual modificación en la propiedad de Rayados no implicaría automáticamente un cambio en la propiedad del inmueble, que seguiría vinculado al fideicomiso.