Palavecino se aleja de Cruz Azul y el América vuelve a escena con el reloj en contra
El azulcrema tendría un escenario mucho más favorable, pero el tiempo juega en contra de sus intereses.
El azulcrema tendría un escenario mucho más favorable, pero el tiempo juega en contra de sus intereses.
Agustín Palavecino se convirtió en el nombre que más ruido genera en el mercado del Clausura 2026, especialmente entre los aficionados del América. El volante de Necaxa encaja a la perfección en el perfil que busca André Jardine, pero el escenario dio un giro inesperado tras la información revelada por Adrián Esparza Oteo. Según el periodista, Cruz Azul decidió frenar su interés y bajarse, al menos por ahora, de la carrera por el mediocampista, un movimiento que reordena todo el tablero y abre una nueva posibilidad que pocos imaginaban hasta hace días, con un protagonista que vuelve a tomar fuerza.
El motivo del repliegue cementero es claro y contundente. En La Noria gustan de Palavecino, pero no están dispuestos a pagar cualquier cifra por su fichaje. Necaxa tasó al argentino en una cifra cercana a los 8 millones de dólares, un monto que Cruz Azul considera fuera de mercado. “Lo de Palavecino está bravo”, advirtió Esparza Oteo, dejando en evidencia que el precio es el principal freno para una negociación que parecía avanzada y que hoy está completamente congelada, una pausa que deja un vacío peligroso.
Cruz Azul se frena y cambia el escenario
La situación se vuelve aún más compleja al considerar que actualmente no existe contacto entre Cruz Azul y Necaxa. La directiva celeste está enfocada en liberar plazas de extranjero antes de avanzar por nuevos refuerzos, lo que automáticamente coloca a el volante en espera. Esa inacción no solo enfría la operación, sino que genera un efecto colateral directo: el América, que parecía descartado semanas atrás, vuelve a quedar en igualdad de condiciones para pelear por el mediocampista, un giro que incomoda en La Noria.
El problema es que en Coapa tampoco todo es sencillo. América enfrenta dificultades similares a las de Cruz Azul en cuanto a cupos y planificación, pero la diferencia es que ahora el tiempo juega un papel determinante. El mercado de la Liga MX cierra el próximo 4 de enero y las Águilas han sido uno de los clubes más lentos en concretar movimientos rumbo al Clausura 2026, una demora que puede transformarse en un riesgo mayúsculo si no aceleran pronto.
El dinero, el intercambio y el reloj
Una de las alternativas que se analizaron en América para destrabar la negociación es incluir a Víctor Dávila como parte de la operación. La fórmula no desagrada del todo en Necaxa, pero aun así los Rayos esperan recibir una suma importante de dinero por Palavecino. La ecuación no es simple: el club hidrocálido no quiere desprenderse de su figura sin una ganancia fuerte, mientras el América intenta equilibrar números y urgencias, una tensión que crece con cada día que pasa.
El reloj es el enemigo principal. Si el América no logra avanzar en las próximas horas, el fichaje soñado por la afición podría quedar en el aire o incluso resolverse en otro mercado. Palavecino espera, Necaxa presiona y en Coapa saben que cualquier paso en falso puede costarles caro, sobre todo cuando el margen de maniobra se reduce al mínimo.
Una alternativa que sacude el tablero
Mientras el nombre de Palavecino domina la conversación, en Coapa se analiza un movimiento paralelo que podría alterar el equilibrio interno del plantel. Según Fox Sports, el América evalúa traer de regreso a Cristian Calderón, actualmente a préstamo en Necaxa. Su versatilidad y capacidad para ocupar varios roles lo convierten en una opción estratégica para Jardine, aunque su retorno no sería un simple ajuste administrativo.
El “Chicote” ha tenido continuidad en Aguascalientes, pero su regreso a Coapa implicaría un examen inmediato y sin margen de error. América busca fortalecer la banda izquierda y sumar variantes ofensivas, pero también elevar la competencia interna a un nivel máximo. Si Calderón responde, puede consolidarse como una pieza clave; si falla, la presión, los ajustes tácticos y la lucha por minutos pueden empujar al vestidor a un punto de tensión que nadie descarta.