Ni Cruz Azul ni Tigres, Francisco Kikin Fonseca recordó al equipo de sus amores
Francisco Fonseca jugó en varios equipos de la Liga MX e incluso jugó el Mundial de Alemania 2006
Kikin revela cuál fue su baile inolvidable
Hablar de Francisco Fonseca es recordar a un delantero que rompió cualquier molde estético del futbol mexicano. Sin grandes lujos técnicos, pero con una determinación inquebrantable, construyó una carrera que lo llevó incluso al futbol europeo y a consolidarse en clubes como Tigres UANL y Cruz Azul, aunque su punto emocional más alto siempre tuvo tintes universitarios. El propio Kikín ha elegido el 14 de febrero como la fecha para recordar el "baile inolvidable" más icónico de su trayectoria, su paso con el equipo de Universidad Nacional.
Pumas, el lugar donde tocó la cima
Con Pumas UNAM, Fonseca vivió la etapa más brillante de su carrera al ser pieza fundamental del histórico bicampeonato en el Clausura y Apertura 2004 bajo el mando de Hugo Sánchez. Superó los 40 goles oficiales con la camiseta auriazul y se convirtió en uno de los delanteros mexicanos más productivos de la era de torneos cortos para la institución. Más allá de los números, encarnó el carácter competitivo de un equipo que marcó época, apareciendo en momentos decisivos y asumiendo el protagonismo cuando más se necesitaba. Ese impacto lo elevó al estatus de referente, pero también sembró el terreno para una decisión que cambiaría su relación con la tribuna para siempre.
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La transferencia que encendió la rivalidad
Su salida de Pumas rumbo a Cruz Azul en 2005 se convirtió en uno de los movimientos más polémicos del futbol mexicano en aquella década. Tras ser símbolo del proyecto universitario, su traspaso sorprendió y molestó a buena parte de la afición auriazul, que respondió con una de las porras más recordadas en Ciudad Universitaria: "cambiaste todo por unos pesos, dejaste al equipo campeón, para cargar bultos de cemento, los azules son así, te dan pasión por un momento, pero el orgullo de ser auriazul es un sentimiento". La frase reflejó el sentimiento de traición que se vivió en las gradas, mientras Fonseca defendía su decisión como un paso profesional. La mudanza dejó claro que en el futbol mexicano la línea entre ídolo y villano puede ser extremadamente delgada, y esa tensión histórica aún resuena cuando ambos clubes se enfrentan.
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Jugadores que han compartido vestimenta auriazul y celeste
A lo largo de la historia de la Pumas UNAM y Cruz Azul han existido varios jugadores que vistieron ambas camisetas, algo que ha alimentado la rivalidad entre ambos clubes. Uno de los ejemplos más reconocidos es Jorge Campos, legendario portero que brilló en Pumas desde finales de los años ochenta y luego tuvo un paso con Cruz Azul en 1997, consiguiendo el título del torneo Invierno 1997 con la Máquina. Otro caso destacado es Gerardo Torrado, canterano puma que antes de consolidarse en Cruz Azul jugó con la UNAM y luego se convirtió en pieza clave de La Máquina entre 2005 y 2015. Joaquín Beltrán también es parte de esta lista, pues tras una década en Pumas emigró a Cruz Azul en el Apertura 2007, mientras que Erik Lira es un ejemplo más reciente, al debutar con los felinos en el Apertura 2020 y luego ser fichado por Cruz Azul en el Clausura 2022, consolidándose como mediocampista en el plantel celeste.
Dos instituciones que siguen marcando el presente
Hoy, tanto Pumas como Cruz Azul continúan escribiendo capítulos relevantes en la Liga MX con planteles que mezclan experiencia y juventud. En el entorno universitario han destacado futbolistas que sostienen la competitividad del equipo, mientras que en La Noria la reconfiguración constante ha mantenido al club en la conversación por el protagonismo. En ese contexto actual sobresale la presencia de Uriel Antuna, quien actualmente pasa por Cruz Azul y aporta velocidad y desequilibrio por las bandas, recordando que las historias de identidad y polémica entre auriazules y celestes no pertenecen solo al pasado. Y es precisamente esa conexión entre generaciones la que demuestra que el legado del Kikín sigue latiendo cada vez que la rivalidad se enciende.