La afición del América explotó tras la derrota ante San Luis y pitó al equipo de Jardine
Luego de perder en casa, los fanáticos azulcrema no perdonaron la actuación de los suyos.
Los fanáticos mostraron su descontento con el equipo.
El regreso del Club América a su feudo para el Torneo Clausura 2026 terminó en una de las noches más amargas que se recuerden en la época reciente de la institución. Tras caer estrepitosamente 2-0 ante el Atlético de San Luis, la grada del inmueble no tuvo piedad y despidió a sus jugadores con una sonora rechifla que retumbó en cada rincón del estadio. Según la crónica oficial del encuentro, el malestar de la fanaticada fue escalando conforme pasaban los minutos, especialmente tras la expulsión de Ramón Juárez y los errores defensivos de Kevin Álvarez, culminando en un ambiente hostil que dejó claro que la paciencia se ha terminado. La derrota caló hondo en el orgullo azulcrema, aunque lo que se presenció cuando el árbitro pitó el final del duelo fue lo que realmente desató el caos emocional en las tribunas.
Abucheos ensordecedores tras el silbatazo final
Esa furia contenida por no haber sumado triunfos en las primeras dos jornadas estalló de forma violenta en cuanto se consumó la pérdida de los tres puntos ante el cuadro potosino. Los miles de aficionados que acudieron con la esperanza de ver la primera victoria del año transformaron sus cánticos en gritos de protesta y pitidos dirigidos directamente al banquillo de André Jardine. La incapacidad del equipo para reaccionar ante la adversidad y el planteamiento táctico tras quedarse con diez hombres fueron los principales detonantes de una reprobación colectiva que no perdonó ni a las figuras más consolidadas del plantel. El estadio fue una olla de presión que estalló al cierre del juego, pero lo que ocurrió mientras los futbolistas abandonaban el césped fue lo que todavía resultó peor para la moral del grupo.
Hostilidad en el túnel: El calvario de los jugadores camino al vestidor
Esa atmósfera tóxica persiguió a los protagonistas incluso fuera del terreno de juego, convirtiendo el trayecto hacia las regaderas en un auténtico pasillo de insultos y reclamos. Mientras los jugadores se dirigían al túnel de vestidores, una lluvia de abucheos y proyectiles verbales cayó desde las zonas más cercanas a la salida, obligando a los elementos de seguridad a redoblar esfuerzos para proteger la integridad del equipo. Nombres como el de Kevin Álvarez fueron los más señalados por una afición que no olvida su responsabilidad en el marcador, evidenciando una fractura profunda entre la grada y los futbolistas. El rostro de los jugadores reflejaba una mezcla de vergüenza y frustración, aunque lo que se desveló sobre la reacción de los líderes del vestidor ante estos ataques fue lo que finalmente reveló el estado de crisis interna.
Sin respuestas en la cancha: El América de Jardine toca fondo en casa
Esa desconexión total entre el cuerpo técnico y el rendimiento de los futbolistas ha dejado al equipo en una posición sumamente vulnerable tras apenas 180 minutos de competencia. Las Águilas siguen sin poder demostrar su mejor nivel pese a la localía, y el sistema defensivo ha vuelto a quedar expuesto ante la velocidad de rivales que, como San Luis, supieron capitalizar cada error puntual. Jardine se mostró incapaz de ajustar las líneas tras la expulsión inicial, y la falta de contundencia ofensiva terminó por sentenciar una noche que estaba destinada al fracaso desde el gol de Juan Manuel Sanabria. La directiva observa con preocupación este arranque turbulento, pero lo que se confirmó sobre la reunión de emergencia pactada tras los incidentes fue lo que finalmente dejó la expectativa al máximo.
La incógnita de la Jornada 3: ¿Podrá el Rebaño de Coapa calmar a su afición?
Esa duda sobre la capacidad de respuesta del equipo ya anticipa cambios drásticos para el siguiente compromiso fuera de casa ante Pachuca. Con un solo punto de seis posibles, la presión para el duelo será insoportable, sabiendo que otro descalabro podría poner en duda la continuidad de ciertos procesos dentro del nido. El equipo deberá trabajar en el aspecto mental para superar el trauma de los abucheos sufridos en su propia casa y recuperar la confianza de una afición que hoy les ha dado la espalda.