Guillermo Almada reconoció que el América cometió distracciones en los dos goles de Chivas, aunque prefirió restarles dramatismo. Para el técnico, es mejor que estos errores aparezcan ahora y no durante la Liguilla. Tras el 2-2 en el Clásico Nacional, explicó que el equipo ya había analizado que el Rebaño suele meter muchos balones al área y que todavía necesitan automatizar ciertas situaciones de juego. El problema es que, pese a tener identificado ese riesgo, América volvió a fallar atrás, tal como ocurrió ante Cruz Azul en el 4-3. Y ahí aparece el primer detalle que preocupa.

Almada ya suma dos Clásicos sin ganar y las críticas incluso comenzaron a sentirse dentro de la cancha. Durante el descanso se observaron reclamos de jugadores veteranos hacia los defensores, mientras el entrenador optó por respaldar públicamente a su equipo. Aseguró que, desde su perspectiva, América hizo más méritos que su rival y que fueron las situaciones puntuales las que terminaron castigándolo. Su lectura del partido, sin embargo, deja un punto pendiente que no se puede esconder.

Su explicación tiene tres partes. La primera es que el proyecto todavía es nuevo y necesita tiempo para automatizar movimientos. La segunda, que Chivas y Cruz Azul llevan procesos más largos y que los entrenadores no son magos. La tercera tiene que ver con los refuerzos, quienes todavía están en adaptación. El discurso tiene lógica dentro del proceso que plantea Almada, pero los goles del Clásico Nacional expusieron errores muy concretos. Y el primero tuvo una advertencia que el América ya conocía.

Los dos goles de Chivas: un centro de 60 metros y un rebote sin cerrar

El primero llegó al minuto 32, después de un centro desde la derecha que Bryan González mandó al segundo poste para encontrarlo con la cabeza. Emilio Lara y Dagoberto Espinoza quedaron superados en la marca, mientras Almada explicó que el balón recorrió cerca de 60 metros y que ya sabían que podía llegar a la espalda del lateral. Además, hubo polémica: Fernando “Cantante” Guerrero, analista arbitral de TUDN, consideró que el gol no debió subir al marcador porque Ricardo Marín estaba en fuera de lugar y estorbó a Espinoza; el VAR, no obstante, ni siquiera revisó la acción. Pero esa no fue la única desconcentración defensiva de la noche.

El segundo tanto cayó al 45+2. Fernando “Oso” González envió un centro al área, Santiago Sandoval ganó por arriba y su cabezazo fue rechazado por Óscar Jiménez, pero el rebote quedó servido para Ricardo Marín, quien simplemente empujó el balón a las redes. Nadie logró cerrar la segunda jugada. Excélsior señaló que la acción fue otra muestra de la desatención defensiva y un reflejo de lo ocurrido en el Clásico ante Cruz Azul. Incluso hubo una tercera oportunidad para Chivas: un pelotazo largo dejó a Sandoval solo frente a Jiménez, aunque su remate terminó en el poste. Y precisamente ahí aparece otro problema para Almada.

Bueno y Ramos Mingo, los refuerzos que esperan turno

La otra historia está en la defensa central. América recibió cuatro goles ante Cruz Azul y otros dos frente a Chivas, seis tantos en apenas dos Clásicos. Mientras tanto, Santiago Ramos Mingo y Santiago Bueno, los últimos refuerzos para esa zona, todavía esperan su debut. Almada explicó que ambos están bien físicamente, pero sienten la altura y atraviesan un proceso de adaptación. Además, el equipo perdió a Sebastián Cáceres, un defensor que ya conocía perfectamente la idea del entrenador. El contexto explica parte de la situación, pero ahora el reloj comienza a jugar en contra.