Diego Ramírez deja el cargo de Director Deportivo del América
Un conflicto interno, diferencias en la planeación deportiva y el peso de André Jardine marcan la salida de Diego Ramírez de Coapa
El Club América anunció la salida de Diego Ramírez tras cinco años
El Club América hizo oficial este día uno de los rumores que desde hace semanas circulaban en el entorno de Coapa: la salida de un directivo clave dentro de la estructura deportiva. Se trata de Diego Ramírez, quien llegó a la institución en julio de 2021 y fue parte fundamental en la conformación de un plantel que terminó haciendo historia con el tricampeonato de Liga MX. La noticia sorprendió no tanto por la desvinculación, sino por el trasfondo que la rodea, ya que todo apunta a un desencuentro interno con el actual director técnico, André Jardine, pero ¿qué rol ocupaba Diego Ramírez?
Un arquitecto silencioso del tricampeonato
Durante su etapa en el América, Ramírez fue una figura discreta pero influyente en la planeación deportiva. Desde su llegada, colaboró en operaciones estratégicas de alto impacto, como los fichajes de Julián Quiñones y Luis Ángel Malagón, dos piezas que terminaron siendo determinantes en la obtención de los títulos consecutivos que colocaron a las Águilas en la cima del futbol mexicano. Su trabajo le valió reconocimiento interno y continuidad en el proyecto, por lo que su salida genera preguntas inevitables sobre qué ocurrió realmente dentro del club. Y fue precisamente en la relación con el cuerpo técnico donde se gestó su salida.
Te puede interesar:
El punto de quiebre con André Jardine
De acuerdo con versiones adelantadas por el periodista Carlos Ponce de León, André Jardine tuvo un papel directo en la destitución de Ramírez. El conflicto habría surgido a partir de diferencias en la estrategia de fichajes, específicamente tras el intento del directivo por incorporar a Kevin Castañeda, futbolista perteneciente a Pitz Group. El jugador no habría sido del agrado del técnico brasileño, quien defendió la idea de traer perfiles más alineados a su modelo de juego. Este desacuerdo marcó un antes y un después, pues Jardine habría solicitado tener mayor peso en la toma de decisiones deportivas.
Las señales que anticiparon la salida
Antes del anuncio oficial, ya existían indicios claros de que la relación entre Ramírez y el proyecto deportivo se estaba debilitando. Uno de los más evidentes fue que el directivo no participó en negociaciones recientes, como el fichaje de Dourado ni en las gestiones para la posible llegada de Rapha Veiga, operaciones que se llevaron a cabo sin su intervención. Estas ausencias no pasaron desapercibidas. Aun así, el América optó por manejar la situación con cautela ya que no fue una separación definitiva.
El comunicado oficial y el matiz institucional
A través de un comunicado, el Club América aclaró que la salida de Diego Ramírez del primer equipo no representa un rompimiento total con la institución. Según la versión oficial, el directivo ahora impulsará proyectos de desarrollo deportivo de manera conjunta con el club y otras subsidiarias del grupo empresarial. La narrativa institucional apunta a un reacomodo de funciones, más que a un despido. Sin embargo, este mensaje no logró disipar por completo las dudas sobre el trasfondo real de la decisión.
Un gesto que no pasó desapercibido
Otro detalle que alimentó la especulación fue la ausencia de Diego Ramírez en una reunión reciente con Emilio Azcárraga, a la que sí asistieron integrantes del cuerpo técnico encabezado por Jardine. Este gesto fue interpretado como una señal clara de que el directivo ya no formaba parte del núcleo de poder deportivo.
Balance de una etapa histórica
En su comunicado, el América recordó que Diego Ramírez tuvo dos etapas dentro del club: la primera, en la que colaboró en la obtención de un título de liga, y la segunda, en la que formó parte de la estructura que culminó en el tricampeonato, un logro que la institución calificó como histórico. Su legado queda marcado por los resultados, aunque su salida refleja que incluso en los momentos de gloria, las tensiones internas pueden redefinir el rumbo de un proyecto. Ahora, el foco se traslada a cómo este ajuste impactará el futuro inmediato del América y cuánto poder concentrará André Jardine en las decisiones deportivas.