Cruz Azul pagó 47 millones de pesos por jugar en el Estadio Olímpico Universitario

A pesar de los altos costos, la UNAM no fue capaz de evitar el incidente del deceso de Rodrigo Mondragón

Cruz Azul ahora juega en Puebla a la espera de regresar al Estadio Banorte después del Mundial

Cruz Azul ahora juega en Puebla a la espera de regresar al Estadio Banorte después del Mundial

Cruz Azul pagó 47 millones 455 mil 964 pesos por rentar el Estadio Olímpico Universitario durante su etapa como local provisional, de acuerdo con documentos obtenidos vía transparencia. La cifra, revelada por distintos reportes, desglosa cada concepto relacionado con uso de instalaciones, mantenimiento, logística y seguridad, y confirma que el club cementero desembolsó más de un millón de pesos por partido en Ciudad Universitaria, un dato que explica parte del trasfondo económico detrás de su mudanza.

El costo partido a partido en fase regular

Tan solo en el Clausura 2025, La Máquina pagó 9 millones 247 mil 925 pesos por siete encuentros de fase regular, según el contrato DGPU/EVD/01/2025 registrado en la Plataforma Nacional de Transparencia. Aunque tenía calendarizados ocho partidos como local, el duelo ante Pumas cambió de sede porque Universidad Nacional no aceptó fungir como visitante en su propio estadio. El promedio por encuentro fue de 1 millón 346 mil 846 pesos, una cifra significativa que anticipaba que los partidos de mayor relevancia tendrían un costo todavía más elevado. Los compromisos de Liguilla y la Champions Cup de la Concacaf incrementaron notablemente el monto total. El juego de ida de la semifinal del Clausura 2025 ante América tuvo una renta de 3 millones 321 mil 357 pesos, mientras que la Final de la Concacaf frente al Vancouver Whitecaps alcanzó los 3 millones 356 mil 992 pesos, el pago más alto registrado. Cada cita decisiva representó un ingreso mayor para la UNAM, propietaria del inmueble, y dejó claro que el peso deportivo del equipo también impactaba directamente en la factura.

Te puede interesar:

La negativa que cambió el rumbo

Pese a existir un acuerdo verbal para extender la estancia un semestre más, la UNAM rechazó formalmente la solicitud para rentar el estadio en el Clausura 2026. La respuesta tardó 81 días y argumentó compromisos deportivos de Pumas en Liga MX y Concacaf. La directiva celeste consideró que la demora rompió la planeación pactada, lo que obligó a buscar alternativas contrarreloj y abrió un nuevo capítulo en la historia reciente del club.

De CU a Puebla y el sueño del estadio propio

Sin espacio en el Estadio Ciudad de los Deportes, Cruz Azul anunció su mudanza al Estadio Cuauhtémoc para el Clausura 2026. Paralelamente, retomó con fuerza el proyecto de construir su propio estadio en la Ciudad de México. Tras reuniones con autoridades capitalinas, Azcapotzalco emerge como la opción más avanzada, aunque también se analizaron Gustavo A. Madero e Iztapalapa. La viabilidad dependerá de estudios de suelo, impacto urbano y acuerdos administrativos, pero existe consenso en que el inmueble se levantará dentro de la capital.

Un episodio que marcó el entorno del estadio

Más allá de lo económico, la estancia en el Olímpico Universitario también quedó marcada por un hecho lamentable: el fallecimiento de Rodrigo Mondragón en las inmediaciones del estadio, un caso que sacudió a la comunidad cementera y al entorno del futbol capitalino. Aunque el inmueble cuenta con operativos de seguridad en días de partido, el suceso evidenció la complejidad del contexto que rodea a eventos masivos en la ciudad y dejó una huella dolorosa que trascendió lo deportivo, convirtiéndose en uno de los efectos colaterales más tristes de ese periodo.

Te puede interesar:

Un proyecto que apunta al Mundial 2026

Con presupuesto aprobado por la cooperativa y respaldo gubernamental, el anuncio oficial podría llegar antes de la Copa del Mundo 2026. La intención es que Cruz Azul deje de depender de rentas millonarias y consolide una casa propia que garantice estabilidad financiera, deportiva y sobre todo un lugar que proteja a su afición. Después de pagar millones a la UNAM y cambiar de sede en varias ocasiones, el club parece decidido a cerrar el ciclo de inquilino y escribir una nueva etapa con estadio propio, una decisión que marcaría su futuro inmediato y su identidad a largo plazo.

Sigue leyendo