Crisis interna en el Club América: reportan diferencias entre Jardine y Ramírez

La directiva del Club América enfrenta días cruciales para definir roles y garantizar la estabilidad del equipo

División en la cúpula azulcrema y diferencias sobre refuerzos ponen en riesgo la armonía del proyecto de Jardine y Ramírez

División en la cúpula azulcrema y diferencias sobre refuerzos ponen en riesgo la armonía del proyecto de Jardine y Ramírez

El Club América atraviesa un momento delicado en su estructura directiva. Tras un ciclo de éxitos y la consolidación de un proyecto liderado por André Jardine y Diego Ramírez, las diferencias internas comenzaron a salir a la luz, generando incertidumbre sobre el futuro deportivo y administrativo del club. La relación entre el cuerpo técnico y el área deportiva se ha tensado por decisiones contrapuestas en el manejo del plantel, poniendo a prueba la estabilidad del proyecto azulcrema.

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El origen del conflicto: visión opuesta sobre el plantel

Según fuentes internas, el punto de ruptura se dio por criterios opuestos en el armado y manejo del equipo. Desde el cuerpo técnico consideran que varias decisiones no acompañan la idea futbolística de Jardine, mientras que desde la dirección deportiva se defiende un plan distinto. Esta falta de coincidencia fue creciendo hasta afectar la comunicación diaria en los entrenamientos y la toma de decisiones sobre salidas y refuerzos, evidenciando una fractura que llegó a los niveles más altos de la directiva.

Apoyos divididos: Ramírez vs. Jardine

Dentro de la directiva, Santiago Baños y Héctor González Iñárritu respaldan el trabajo de Diego Ramírez, considerándolo un engranaje clave que contribuyó a que el equipo se mantuviera competitivo. Sin embargo, Héctor Balcárcel se ha posicionado más cerca del estratega brasileño, defendiendo sus decisiones y reforzando su influencia dentro del club. Esta división en la cúpula pone sobre la mesa la pregunta sobre quién debe marcar realmente el rumbo del América en el futuro cercano.

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Señales de tensión: ausencia de Ramírez y control de fichajes

La tensión se manifestó públicamente durante una cena con Emilio Azcárraga, donde Diego Ramírez no estuvo presente, mientras que Pau Víctor, auxiliar de Jardine, sí participó. En el mercado de fichajes, esta situación quedó reflejada de manera más clara: Rodrigo Dourado y el interés por Raphael Veiga fueron impulsados directamente por Jardine, sin participación de Ramírez. Esto aumentó la percepción de que el control deportivo se concentra cada vez más en manos del entrenador, dejando al director deportivo en una posición vulnerable.

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La necesidad de certidumbre para mantener el proyecto

A pesar de los conflictos internos, dentro del club persiste la convicción de que el proyecto de Jardine y Ramírez sigue siendo uno de los más sólidos del fútbol mexicano. La prioridad ahora es restaurar la estabilidad emocional, definir claramente los liderazgos y garantizar un rumbo deportivo coherente. Mantener el equilibrio entre dirección técnica y área deportiva será fundamental para que el América pueda seguir compitiendo al máximo nivel sin distracciones administrativas.

Próximos pasos: decisiones en puerta

El futuro del director deportivo Diego Ramírez y el rumbo del proyecto azulcrema dependerán de decisiones que deberán tomarse en las próximas semanas. Con la Liguilla y otros objetivos importantes en puerta, la directiva tendrá que equilibrar autoridad, experiencia y resultados para que el equipo no pierda el vuelo logrado bajo la gestión de Jardine y Ramírez. La tensión interna podría resolverse pronto, pero la atención de aficionados y medios estará centrada en cada movimiento que se haga en Coapa.

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