Armando “Hormiga” González protagonizó una escena que rápidamente llamó la atención de los aficionados del Olympiacos minutos antes del pitazo inicial. El delantero mexicano se acercó a uno de los niños que acompañaban a los jugadores como mascotas del partido y le acarició la cabeza con ternura. El gesto quedó grabado en video desde las gradas del Karaiskakis y se compartió entre los hinchas. Poco después, González respondió dentro de la cancha y, tras marcar su gol, dejó claro que el cariño también va en la otra dirección: “Estoy muy feliz de poner el nombre de México en alto”.
El gesto llegó en uno de los mejores momentos de Hormiga González desde que aterrizó en Grecia hace poco más de un mes. En sus primeros cinco partidos con la camiseta del Olympiacos había marcado tres goles y dado dos asistencias, todos en la Copa griega. Además, ya había recibido una ovación de pie en el Karaiskakis después de firmar un doblete contra el Volos. La afición empezó a tomarle cariño muy rápido y la escena con el niño mascota fue otra muestra de esa conexión. Pero esta vez el reto era diferente: debutar oficialmente en una competencia UEFA.
Roman Yaremchuk seguía siendo la principal referencia ofensiva de Mendilibar y uno de los nombres habituales en el once. El mexicano todavía atraviesa su proceso de adaptación al ritmo del futbol griego, al idioma y a un equipo con jerarquías bien marcadas. Por eso necesitaba aprovechar cada oportunidad para demostrar que también puede competir por un lugar desde el inicio. La respuesta llegó antes del descanso.
Cuarto gol en Europa para una Hormiga que no para
Al minuto 43, después de un rebote dentro del área, González apareció para empujar el balón y marcar el 1-1 ante Jagiellonia. Fue su primer gol en la fase de liga de la Europa League y el cuarto que consigue en competencia continental desde su llegada al Pireo, según reportó el sitio especializado Head Topics. El tanto llegó cuando Olympiacos necesitaba reaccionar después de verse abajo en el marcador y también despertó al Karaiskakis, que volvió a hacerse sentir desde las tribunas. Ahora, la Hormiga vive un escenario que a muchos jugadores le toma más tiempo.
De la soledad del debut a los autógrafos en la salida
La conexión entre Hormiga y los aficionados del Olympiacos tiene un antecedente curioso. En su debut con el club, semanas atrás, el mexicano celebró prácticamente solo y con la cabeza abajo, sin encontrar a alguien con quien compartir aquel momento. El contraste con lo ocurrido después de su doblete ante Volos resulta evidente: decenas de aficionados lo esperaron a la salida para pedirle fotografías y autógrafos. Ahora, incluso antes de los partidos, ya protagoniza momentos que llaman la atención de la grada, como ocurrió con el niño mascota.
Por ahora, Hormiga González todavía no es un titular indiscutible. Mendilibar lo retiró al minuto 63 y fue Yaremchuk quien, con un cabezazo al 84’, marcó el 2-1 definitivo. El mexicano todavía tiene que ganarse un lugar fijo por encima de los delanteros que ya tienen un sitio dentro del equipo, pero sus números empiezan a poner esa competencia sobre la mesa. Si mantiene este ritmo goleador en la fase de liga, la presión de la afición para verlo más minutos también crecerá, y el cariño que ya recibe fuera de la cancha tendrá una razón más para trasladarse al terreno de juego.







