Carlos González volvió a abrir la puerta para regresar a Pumas durante su visita a Ciudad Universitaria y dejó claro que el vínculo con el club sigue intacto. “Pumas siempre va a ser el club más especial de mi carrera”, declaró el delantero paraguayo, quien reconoció que le gustaría volver a vestir la camiseta auriazul y apuntó que en diciembre podrían pasar muchas cosas. El regreso, sin embargo, tendría un costo importante: la cifra que se maneja por su carta pase es de 17.8 millones de pesos mexicanos, una inversión que Universidad tendría que analizar para recuperar a uno de los delanteros que mejores recuerdos dejó en la institución.

Actualmente, González tiene 33 años y juega para Independiente del Valle, donde en 2026 acumula 28 partidos, 16 goles y 1,634 minutos entre todas las competiciones. Sus registros se dividen en nueve goles en 18 partidos de la LigaPro, siete tantos en nueve encuentros de Copa Libertadores y una participación en la Supercopa de Ecuador. Además, suma una cifra especialmente llamativa: sus 16 goles de 2026 llegaron sin registrar asistencias en esas competiciones, mientras que en Libertadores se convirtió en uno de los máximos anotadores del torneo.

González todavía tiene números para competir por la titularidad

Su primera etapa en Pumas explica por qué el regreso genera tanta expectativa. González disputó 85 partidos de Liga MX con Universidad, marcó 32 goles y aportó nueve asistencias, cifras que lo colocan entre los delanteros extranjeros más recordados de los últimos años en el club. Su mejor producción llegó en el Apertura 2018, cuando marcó 14 goles en 35 partidos, mientras que en el Clausura 2020 aportó 11 tantos en 28 encuentros. También fue fundamental en el Guard1anes 2020, torneo en el que Pumas alcanzó la final.

El presente también explica por qué no sería únicamente un regreso sentimental. En la LigaPro 2026 lleva 9 goles en 18 partidos y 810 minutos, mientras que en la Libertadores suma 7 goles en nueve apariciones y 740 minutos. Eso significa que ha marcado prácticamente un gol por cada 90 minutos en ambas competiciones, según los registros disponibles. Además, su rendimiento tuvo partidos destacados, como el doblete ante Guayaquil City y el gol de penal contra Barcelona, que lo llevó a nueve tantos en la liga ecuatoriana.

Diciembre sería la ventana y Pumas necesita goles

Si el deseo del jugador se transforma en una negociación, diciembre de 2026 sería el momento natural para intentar concretarla, especialmente porque González ya habló públicamente de lo que podría ocurrir en ese periodo. Su contrato con Independiente del Valle aparece registrado hasta diciembre de 2027, por lo que Pumas tendría que negociar directamente con el club ecuatoriano. La cifra de 17.8 millones de pesos por la carta pase debe manejarse como un monto reportado para la operación y no como un precio oficial publicado por Pumas o Independiente del Valle.

El contexto de Pumas también abre la discusión sobre su posible titularidad. Después de 10 jornadas, los universitarios tienen 12 puntos, tres victorias, tres empates y cuatro derrotas, y marchan en la zona media de la clasificación después de caer 3-2 ante Atlético de San Luis. Además, el equipo ha ganado apenas tres de sus últimos 13 partidos oficiales bajo Esteban Solari, según El Economista. González, por sus números actuales, tendría argumentos para competir por el puesto de delantero centro, aunque no se puede asegurar que llegaría como titular.

Pumas todavía tiene siete partidos de fase regular por delante: Cruz Azul el 11 de octubre, Atlante el 16, Santos el 21, Tigres el 24, Puebla el 30, América el 7 de noviembre y Monterrey el 21. Ese tramo puede servir para que la directiva determine si necesita reforzar el ataque para 2027 y qué perfil busca. González ofrece algo que pocos candidatos tendrían: conoce la Liga MX, conoce la presión de jugar en Pumas y actualmente llega con 16 goles en 28 partidos, incluyendo siete en Libertadores. Por eso, los 17.8 millones de pesos convertirían su regreso en una apuesta económica importante, pero sus estadísticas mantienen abierta la discusión sobre si vale la pena intentar traer de vuelta a un delantero que todavía está produciendo goles.